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Es argentino, tiene 8 años y es el mejor ajedrecista del mundo

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Un ajedrecista argentino se ubicó como N°1 del mundo por primera vez en el historial del milenario juego. Se trata de Ilan Schnaider, un niño de Palermo que cumplió en febrero pasado apenas 8 años.

En los registros de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, según sus siglas francesas), figura como el mejor ajedrecista Sub-8 del planeta, una marca que se extiende por América como el mejor hasta 9 años, mientras que en nuestro país, su nivel de juego supera al de los menores de 10.

Ilan va a tercer grado y tiene dos horas preferidas: la de educación física y la de matemáticas. Foto: Julieta Ferrario
Ilan va a tercer grado y tiene dos horas preferidas: la de educación física y la de matemáticas. Foto: Julieta Ferrario

Hace una semana, Ilan exhibió sus credenciales de altas capacidades para descifrar los entresijos del juego ciencia tras consagrarse por tercera vez consecutiva en campeón argentino de ajedrez en la categoría de menores de 8 años. Según destacó Infobae, ante 26 rivales, en un certamen a nueve ruedas, Schnaider (socio del Círculo de Ajedrez Torre Blanca) finalizó invicto con el 100% de los puntos en disputa.

«Sí. Me gustó ganar otra vez, pero ésta fue la más fácil de todas», manifestó el pequeño gran campeón, quien va a tercer grado y ya habla tres idiomas (castellano, inglés y hebreo), y está dando sus primeros pasos en el estudio de violín.

ORGULLO LOCAL

«Orgullosos de nuestros alumnos. Felicitamos a Ilan Schnaider, alumno de 3º grado de la Escuela Primaria, considerado por la Federación Internacional de Ajedrez el mejor del mundo en su categoría», destacó en su cuenta de Facebook la Escuela Martín Buber, a la que asiste este genio argentino.

Orgullosos de nuestros alumnosFelicitamos a Ilán Schnaider, alumno de 3º grado de la Escuela Primaria, considerado por la Federación Internacional de Ajedrez el mejor del mundo en su categoría.👏👏👏

Publicado por Escuela Martín Buber en Martes, 19 de marzo de 2019

«La idea es acompañarlo, que siga jugando y divirtiéndose, pero sin descuidar su entorno emocional y social», dicen sus padres, Carolina y Ram -que también son padres de Dana,  de 6 años-y cuyas vidas giran en torno de la nueva promesa del ajedrez argentino.

Sin bien en Argentina se practica este juego desde hace más de cuatro siglos, pocos fueron los ajedrecistas que lograron llegar tan lejos. Entre ellos, cabe citar a Oscar Panno, Carlos Bielicki y Pablo Zarnicki (campeones mundiales juveniles), Marcelo Tempone (campeón mundial cadete) y Sandra Villegas (campeona mundial infantil). La última medalla dorada la obtuvo en 2014 el joven Alan Pichot (campeón Mundial Sub-16, y que hoy, a los 20 años, es el tercer mejor ajedrecista del ránking argentino, detrás de Sandro Mareco y Diego Flores). En ese contexto, Schnaider parece ser la estrella en ciernes que se encamina a tomar la posta que dejaron sus geniales predecesores, destaca Infobae.

En diálogo con ese diario, Ilan contó: «Me gusta el juego de Pichot (Alan), y de los de afuera aprendí mucho estudiando las partidas del ex campeón mundial Alexander Alekhine. Ah, por supuesto, también me gusta Magnus Carlsen (el actual campeón mundial)».

Ilan dio sus primeros pasos en el ajedrez en el verano de 2015, cuando su papá advirtió la facilidad con la que su hijo superaba los obstáculos de un videojuego en el celular. «La pantalla te enseñaba durante tres segundos el orden de la aparición y de ubicación de monedas, si lo acertabas. se iba incrementando su número; ¡Ilan podía memorizar hasta más de diez!», relató Ram con orgullo y recordó que, tras es episodio, «acordamos con mi mujer enseñarle ajedrez, y el resultado fue más tremendo aún. No sólo aprendió a memorizar el orden de ubicación de las piezas, sino también sus movimientos, y enseguida, a sistematizar los planes para dar mates de torre y rey contra rey. Hoy ya sabe dar en un minuto el complicado mate de caballo, alfil y rey contra rey y peón, que consiste más o menos en una secuencia forzada de más de veinte jugadas».

En la especialidad rápida (partidas a 10 minutos por rival), el pequeño Ilan tiene una victoria ante la campeona argentina y maestra internacional Florencia Fernández, y empates con Franco Villegas y Julio Benedetti (ex campeones sudamericano Sub-18 y Sub-20, respectivamente).

En 2016, tomó clases en el Círculo Torre Blanca, en donde tuvo de profesores a Florencia Semprevivo, Igor Dubrovich, Alejandro Rey y Fabián Fiorito. Con sólo dos años de estudios y práctica, entre 2017 y 2019 ganó de manera consecutiva los tres Argentinos Sub-8; en 2017 fue escolta en el Sudamericano en Paraguay, al año siguiente fue 2° en el Panamericano en Chile, y en el mismo 2018 viajó al Mundial Sub-8 en Santiago de Compostela, donde sus rivales lo superaban en un año, y finalizó 13°, entre 135 jugadores.

«Siento mucho orgullo por las cosas que ha logrado en tan poco tiempo, pero tengo en claro que no es ningún superdotado. Sí debo reconocer que su madurez es mayor a la de los chicos de su edad y que tiene una enorme facilidad para los cálculos, la lógica y las matemáticas, por eso se adaptó fantásticamente con el ajedrez», dijo su mamá.

Su padre, en tanto, asegura: «A mí me causa mucha emoción verlo jugar y recibir devoluciones de los especialistas de este juego que lo han calificado de brillante. Me parece estar viéndolo cuando ganó su primer campeonato argentino, después de terminar el preescolar y, con 6 añitos recién cumplidos, enfrentándose a sus rivales de 8 años».

«No nos interesa descubrir el potencial de su coeficiente intelectual, no hemos practicado ningún test, solo queremos verlo feliz, sostenerlo en el ajedrez mientras le dure la pasión y que vaya quemando etapas sin descuidar los estudios», aseguran los padres de Ilan, quien contó que lo que más le gusta del colegio es «la hora de Educación Física y Matemáticas».

FANÁTICO DEL JUEGO

Antes de ir al colegio, se levanta y pasa «media hora resolviendo problemas de ajedrez. Cuando vuelvo a la tarde hago los ejercicios y después juego en Lichess –un club de ajedrez en Internet donde miles de aficionados juegan de manera anónima partidas blitz y semirrápidas las 24 horas del día–». Ilan se queda conectado «alrededor de dos horas» y en total pasa jugando unas «cuatro horas por día», cuenta.

Sus padres son quienes le ponen límite frente al tablero. «No queremos que esté todo el día jugando ajedrez, ni tampoco que juegue mucho ajedrez blitz (partidas a 3 minutos por jugador). Es que de esa manera adquiere un hábito impulsivo en lugar de la reflexión. El ABC del ajedrez es observar, pensar y decidir», dice Ram, quien le enseñó el juego a su hijo hace apenas cuatro años.