Loading...

Jaim Etcheverry: «Nada va a cambiar mientras no entendamos que la crisis educativa está en nuestras propias casas»

Home / Novedades / Jaim Etcheverry: «Nada va a cambiar mientras no entendamos que la crisis educativa está en nuestras propias casas»

El médico, científico, académico y presidente de la Academia Nacional de Educación, Guillermo Jaim Etcheverry, se refirió a la necesidad de proyectar una carrera docente más exigente y mejor remunerada. Detalló, en una entrevista con diario Infobae, que en nuestro país «tenemos 1.300 profesorados. ¿Cómo se puede controlar la calidad de eso?”. Además, mostró su preocupación por el abandono de los jóvenes en los primeros años de la Universidad y resaltó que «la docencia está en crisis porque la sociedad no valora la profesión».

A 20 años de haber publicado La tragedia educativa, la tesis del libro ( la mayoría de los padres argentinos cree que la educación en general está en crisis pero, al mismo tiempo, creen que sus hijos reciben educación de calidad) sigue vigente. Inclusive, Jaim Etcheverry cree que se acentuó. “La gente está satisfecha en general con la educación, si bien perciben que hay una crisis. Y esa tendencia cada vez se profundiza más: el 70% de los padres piensa que la educación está mal o regular, pero el mismo porcentaje piensa que sus hijos reciben una buena educación. Es indistinto si van a escuela estatal o privada, si van a primaria o secundaria, si son ricos o pobres. Incluso, una encuesta de la UCA mostró que el 80% no cambiaría de escuela a sus hijos aunque ello implicara una mejora”, detalló en una entrevista con Infobae.

Respecto a si esa paradoja también se da en otros países de la misma manera, dijo que «es un efecto que los sociólogos definen como la idea de la proximidad, pero en Argentina es muy marcado. Por eso yo hablo del país de los huérfanos. Los chicos que tienen tantas dificultades en las evaluaciones no son reconocidos por nadie como sus hijos».

Consideró que «la iniciativa de los funcionarios juega un papel muy importante. No creo que en la época de Sarmiento haya habido un reclamo de la sociedad por educación. Sin embargo, Sarmiento reconoció la importancia de la escuela pública para sostener la democracia». Opinó que la Argentina no logra avanzar «principalmente por el desinterés y porque la dirigencia no toma medidas ni da ejemplos. A mí muchas veces me preguntan si eso se mantiene así para manejar con mayor facilidad a la gente… Ojalá fuera intencional, porque eso haría pensar que la dirigencia tiene un bien que no quiere compartir con nosotros. Los invito a que miren los hijos de los dirigentes y van a ver que son peores que los padres. No hay una idea de que tienen un bien que no quieren compartir. Directamente la educación no se ve como un bien». 

Consultado sobre qué medida que tomaría en materia educativa en primera instancia, Jaim Etcheverry resaltó: «Primero, dar el ejemplo de que la educación es importante. Educarse implica un esfuerzo. Aprender es un trabajo. Imagínese aprender a leer: es una tarea impresionante que necesita de un montón de mecanismos que se ponen en marcha. La secundaria, que es el tema de mayor preocupación, carece de sentido. No se sabe para dónde va ni para qué sirve -agregó-. En forma irónica, suelo decir que es una larga preparación para el viaje de egresados». 

Afirmó que debería incluirse una evaluación al final del secundario: «Me parece importante porque tendería a poner cierta presión sobre el sistema. Hoy van ahí para cumplir«.  Sin embargo, aclaró que esa prueba no debería ser un filtro para la universidad sino que «es importante para que la secundaria tenga cierto sentido, para que no sea tiempo perdido. Me parece bien que haya ingreso irrestricto, pero al mismo tiempo tiene que haber una exigencia después. El abandono de los jóvenes en los primeros años de universidad es escandaloso. Llegan sin las herramientas necesarias».

Guillermo Jaim Etcheverry: Fotos: Santiago Saferstein/Infobae
Guillermo Jaim Etcheverry: Fotos: Santiago Saferstein/Infobae

Para este reconocido científico y académico, el mayor determinante es «el entusiasmo que ponen los docentes. Eso es clave. Sin buenos docentes no hay buena educación. La docencia está en crisis porque la sociedad no valora la profesión. Yo cuando hablaba con chicos del secundario en orientación vocacional les decía: ´Vayan a sus casas y díganle a sus papás que quieren ser maestros. Después miren la cara que ponen. Por un lado, dicen que los maestros reciben tesoros de los hogares, pero, por otro, se resisten a que ustedes reciban tesoritos de otros hogares´”.

Eso «depende de la valoración de la educación en general. Hacer entender que aprender a hacer la raíz cuadrada, como decían el otro día, es importante. Más allá de que de grandes nos olvidemos cómo se hace, sabemos que tenemos mecanismos en nuestro interior que nos permiten resolverlo. Eso es lo que nos deja la educación: la dimensión de nuestras posibilidades como humanos. Yo estoy usando una frase que tiene 2800 años y pertenece a Hesíodo, un poeta griego contemporáneo de Homero. Él decía: ´Educar a una persona es ayudarla a aprender a ser lo que es capaz de ser´”.

Jaim Etcheverry consideró que «hay que hacer a la docencia una tarea de gran importancia. Tiene que ser muy reconocida primero desde el salario. Los maestros ganan poco porque a nadie le interesa lo que hacen. Hay que volver a valorar la carrera docente y eso se manifiesta también con mayores exigencias al ingreso. La Argentina tiene más de 1.300 institutos de formación docente. Es un disparate. Los países desarrollados tienen 30, 40, 50 como máximo. ¿Cómo se puede controlar la calidad de eso?. Tiene que ser hecho con la suficiente seriedad como para que lo que egrese de ahí tenga al menos un capital cultural mayor que el de los alumnos, que eso no siempre se da».

Por eso, estaría de acuerdo en que se realice «una evaluación diagnóstica» en los profesorados. Sería «una recuperación del conocimiento que no tienen. Así como la medicina afecta la integridad, también la docencia. A esas personas le confiamos lo más valioso que tiene el país, que es el cerebro de sus chicos». 

También se mostró de acuerdo con publicar los resultados de aprendizaje por escuela porque «los padres tienen derecho a saber. Eso ayuda a mejorar, a comprometer a los equipos docentes, a que el Estado asista a las escuelas de peores resultados.  Hasta que cada uno de nosotros no entendamos que la crisis educativa está en nuestras propias casas, esto no se va a modificar. No se ven manifestaciones en las calles pidiendo por mejor educación. Incluso los que pagan no están preocupados por la calidad. Están por preocupados por que sus hijos tengan amigos, por que haya un campo de deportes. El logro académico no es un logro que valore la Argentina».

«Es cierto que uno va al teléfono y encuentra todo. Pero lo que encuentra ahí son datos, no conocimiento. Para eso se requiere procesar la información. Los teléfonos no son inteligentes. Inteligente es el que lo hizo. El que lo usa puede ser un bruto -indicó en diálogo con Infobae-. ¿O creen que todos los que van caminando por la calle con el celular son pichones de Bill Gates? No, son gente que usa una herramienta muy sencilla. Los chicos tienen derecho a ser creadores también. Los estamos formando como buenos consumidores. La capacidad de concentración para resolver un problema es fundamental. Hoy estamos totalmente alienados. La ciencia requiere concentración, el arte también. Las grandes creaciones humanas son resultado de imaginar y reflexionar». 

Graduado de médico con Diploma de Honor (1965) y Doctor en Medicina (1972) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, su tesis de doctorado mereció el premio Facultad a la mejor Tesis en Ciencias Básicas. Dedicado en forma exclusiva a la docencia y la investigación en neurobiología, Jaim Etcheverry se desempeñó durante años como investigador del Conicet, en el campo de la neurobiología. En la UBA fue profesor, decano de la Facultad de Medicina y luego rector.  El año pasado fue elegido como presidente de la Academia Nacional de Educación.