Loading...

Los límites y el afecto en nuestra familia: charla del Lic. Matías Muñoz en Barker College

Home / Novedades / Los límites y el afecto en nuestra familia: charla del Lic. Matías Muñoz en Barker College

El Lic. en Psicología Matías Muñoz brindó el 12 de noviembre una nueva charla en el Colegio Barker denominada «Los límites y el afecto en nuestra familia: ¿Cómo integrarlos?». 

«Los límites claros tienen igual importancia que un abrazo» y pese a que a los chicos no les gusten, también «les dan abrigo», resaltó el especialista. Ellos «necesitan síes, que les dan confianza y autonomía, pero también  noes. ¿A qué decir sí y a qué decir no? Siempre que decimos no hay que decir sí a algo«, resumió.

«Los chicos necesitan transgredir pero también que les marquen límites. Tratarán de salirse de la vía porque tienen confianza en sí mismos. A la larga, cuando crecen, agradecen y valoran esos límites».

 

Según Muñoz, «no hay educación de un hijo sin tensión y la tensión sube con el ´no´. De esa manera,  aprenden que pueden esperar por algo que quieren, que se pueden frustrar. Hay que sostener la tensión; generalmente tenemos dificultades para eso. Cuidado con el paradigma de la familia mágica porque no hay familias sin tensión. Es necesario practicar con el tiempo (la puesta de límites) ya que cuanto más grandes son los chicos se torna más complicado. El berrinche y la tensión duran un rato».

En ese contexto, destacó la importancia de dejar a los chicos «con las ganas, con carencias» y puso como ejemplo situaciones típicas que suelen vivir los papás con sus hijos, como el pedido diario de un alfajor en el kiosco o un celular más moderno: «Hoy no, mañana sí o la semana que viene sí. Damos mucho antes de que nos lo pidan y así, en la mente, les grabamos que tienen todo antes de pedirlo. Que aprendan a salir al mundo, que necesitan la plata y trabajar para eso».

«Cuando se aplica violencia hay un padre impotente. Se puede poner ley con firmeza», sin llegar a ello. «Diálogo afectivo más límites claros es una presencia que cuida. Ellos desconocen riesgos (se sienten independientes, autónomos)».

Debemos «honrar a los que nos enseñaron el camino. ¿Quiénes dejaron huella en nosotros?», indagó Muñoz al auditorio y recordó que «en nuestras casas el límite estaba claro y costaba la demostración afectiva». Actualmente, es al revés: «Demostramos más el afecto pero cuesta poner límites».

Lic. en Psicología Matías Muñoz
Lic. en Psicología Matías Muñoz, en una nueva charla en el marco del Ciclo de Encuentros y Conferencias 2019 de Barker College

Ilustró que los padres tenemos que tener en la mano constantemente una especie de «brocha» con la que pintamos en la ruta la «doble línea amarilla». En ese contexto, tiene que estar claro cuál es el límite en nuestra familia. Están más en riesgo los que no tienen claro si algo está bien o mal. La culpa o miedo cuida», explicó Muñoz y añadió que cuando los hijos exceden los límites tiene que haber «consecuencias. En la muy temprana infancia debe haber menos palabras e ir incrementándose la explicación con la adolescencia, mientras que a los 18 debe haber mucho diálogo» con ellos. “Debemos decir que no para que mañana digan que no ellos” ante potenciales peligros como pueden ser el alcohol o el consumo de drogas.

A modo de resumen, el Lic. en Psicología detalló los beneficios que traen aparejados los límites:

  • Organizan el tiempo y el espacio
  • Enseñan sobre la frustración (aprenden a tolerar la angustia)
  • Cuidan
  • Transmiten un valor

Finalmente, indicó que las familias deben distinguir -a  la hora de poner un límite- si realmente hay un riesgo, o bien saber decir que sí a algo cuando está dentro del margen de libertad con el que pueden manejarse los chicos, de acuerdo con nuestros valores familiares. Es importante, a la hora de poner límites, elegir los valores que para los padres son fundamentales, para hacer hincapié en que éstos sean respetados.

Muñoz es psicólogo y desde la curiosidad busca la integración de distintas miradas sobre la complejidad humana. Sus formaciones más significativas una vez terminada la carrera, giraron en torno al psicodiagnóstico y al conocimiento de teorías psicoanalíticas, sistémicas y humanísticas.

Sus áreas de desarrollo profesional son la docencia universitaria, la psicología clínica y actividades de prevención con familias en instituciones educativas y empresas.