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Andria Zafirakou – “Los maestros necesitan ser celebrados”

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Andria Zafirakou, ganadora del Global Teacher Prize 2018, vino a la Argentina para invitar a los maestros a que se postulen a la próxima edición del premio al mejor docente del mundo. Entre visitas a escuelas y distinciones, la maestra ponderada por su trabajo de inclusión de alumnos migrantes, remarcó el valor del arte para vencer barreras idiomáticas y alimentar la creatividad.

Llega a la Legislatura porteña enfundada en un poncho de lana del noroeste argentino. Andria Zafirakou, la profesora británica reconocida como la mejor maestra del mundo, guarda su abrigo autóctono como quien cuida un tesoro. La pieza tejida a mano es un regalo de las maestras de una escuela de Salta, a quienes conoció en un primer tramo de su visita a nuestro país. Una muestra del trabajo artesanal que ella tanto valora.

La mujer ganadora del premio conocido como el “Nobel de Educación” recibe a Revista COLEGIO en Buenos Aires, tras de ser distinguida como Huésped de Honor de la Ciudad.

¿Qué hizo esta docente para destacarse entre los 30 mil maestros nominados de 173 países?

Andria enseña Arte y Textiles en la escuela comunitaria de Alperton, Brent, uno de los barrios más pobres de Londres, donde hablan 130 idiomas. Entre sus alumnos hay una gran diversidad cultural. Para acercarse a ellos, aprendió frases básicas en diferentes lenguas y visitó a las familias de los estudiantes. A través de esa dedicación y el estímulo del potencial de cada uno, logró que sus alumnos de Alperton estuvieran entre los estudiantes londinenses que más mejoraron sus resultados.

“El arte es poderoso y trasciende el lenguaje”, sostiene esta docente de 39 años que supo encontrar en esa herramienta la forma de amalgamar la educación de culturas tan diversas como distantes.

La Fundación Varkey la premió durante el Foro de Educación y Habilidades que se celebra anualmente en marzo en Dubai y recompensó su trabajo con un millón de dólares que deberá invertir en su proyecto educativo.

Ahora, como “maestra embajadora” de su país insta a docentes de todo el mundo a postularse, como hizo ella, al premio mayor de la educación.

– ¿Cuál es el secreto para ser la mejor maestra del mundo?

– Yo no sé si hay un secreto. Creo que fui nominada por mi trabajo dentro y fuera de la clase, por la ayuda a las familias, a los alumnos. Pero, sobre todo, porque creo en su potencial. Yo soy hija de inmigrantes y puedo ver las trabas con las que se enfrentan nuestros estudiantes. La mayoría son de comunidades étnicamente muy diversas. Acercándome a ellos, descubrí cuáles eran sus realidades.

– ¿Cómo lograste el compromiso de tus alumnos con el proyecto y la escuela?

– Empecé por conocerlos. Ellos no manejan el idioma, comparten sus casas en algunos casos con hasta cinco familias y están expuestos a altos niveles de violencia. A la salida de la escuela se enfrentan a las pandillas que llegan para reclutarlos. Comencé a acompañarlos a los buses y a pedir ayuda a la policía de Brent. Estudié las palabras básicas de 35 idiomas. Fui a sus casas y supe de sus intereses. En base a esos conocimientos, rediseñé el plan de estudios en colaboración con otros profesores para lograr un verdadero impacto en el aprendizaje. Armé mi proyecto y estoy feliz de compartir mi pasión por el arte, de llevarlos de viaje y de proponerles temas para explorar su propia creatividad. Esa es la educación real para ellos. Ellos se sienten bien en clase.

Andria, además, creó un club de box al que los alumnos pueden ir por la tarde, un equipo de cricket de mujeres y un coro de alumnos somalíes. Reparando en sus deseos, logró reducir la deserción. Los logros de los chicos le merecieron a la escuela la Marca Platino en Desarrollo Profesional, un reconocimiento que otorga la University College London en Inglaterra. Alperton, por otra parte, recibió el estándar de calidad creativa en artes visuales.

-¿Sobre qué otras cosas te gustaría trabajar?

-En cambiar la estructura mental, en hacer ver que las materias creativas son tan importantes como las troncales. Que les dan la mayoría de las habilidades, la confianza y la resiliencia. Creo que ellos deben tener todas las destrezas, conocimientos y técnicas a disposición para formar su pensamiento crítico y tener opiniones. Voy ir invirtiendo el premio que gané en hacer crecer exponencialmente este proyecto, pensando la forma en que las artes puedan ser más reconocidas en nuestra comunidad escolar.

-Durante tu recorrida por la Argentina, lanzaste una invitación a todos los maestros y maestras para que se postulen o nominen a otros al Global Teacher Prize. ¿Cuál es el objetivo?

– Es un honor ser la voz de los maestros. Lancé esta invitación acompañada por el equipo de la Fundación Varkey de Argentina. En concreto, tratamos de alentar esa idea fantástica de honrar a los maestros. Hay muchos docentes sorprendentes en el mundo. Y es bueno que todos sepamos que tenemos la posibilidad de postularlos al premio mayor para agasajarlos y lograr que sus proyectos puedan ser tomados después como modelo.

– Estuviste en Jujuy, Salta, Corrientes y Buenos Aires. ¿Cómo fue tu experiencia en las escuelas argentinas que recorriste?

– Si tuviera que reflejar lo que ha sido mi recorrida de estos seis días por la Argentina, diría que es la experiencia más poderosa que he vivido. Hay algo especial en este país. En mis visitas a las escuelas, tuve conversaciones muy interesantes. Se nota que hay personas aquí que son muy dedicadas y tienen las herramientas para hacer la diferencia en sus comunidades pero no sienten que esa lucha sea realmente reconocida.

Pasa algo muy curioso. Si yo le preguntara a cualquier persona en la calle que mencione quién le cambió la vida seguramente va a dar el nombre de algún profesor o algún maestro. Creo que la mentalidad nuestra tiene que cambiar acá, en mi país y en todos lados. En especial, en los hogares. Hay que encontrar maneras de prestigiar esta profesión. Los maestros necesitan ser respetados y celebrados.

-¿Qué les dirías a esos maestros?

– Que me voy feliz con nuestras charlas, mi poncho salteño y un hermoso mate (se ríe) y que voy a reflexionar sobre los momentos preciosos y tan alegres que viví en las escuelas argentinas. Creo que los maestros pueden tener un gran impacto en este país. Lo que me gustaría decirles ahora es que los felicito por el valioso trabajo que hacen.

Nota: María Julia Mastromarino

Más información: www.fundacionvarkey.org / www.globalteacherprize.org