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Gilberto Pinzón – Aprendizaje para la vida

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VESS es la sigla que identifica una Vida Equilibrada con Sentido y Sabiduría. Es el nombre de un modelo educacional que busca el desarrollo de un ser humano equilibrado y que haga las cosas con sentido. Para ello, basa su sistema de enseñanza en fomentar el pensamiento de los estudiantes: en VESS cada alumno es artífice de su propia educación. Luego de su paso por Mendoza, Buenos Aires y Santiago de Chile, Gilberto Pinzón, uno de sus fundadores, habla sobre los alcances de esta metodología que ya se implementa en diez colegios de Chile y en los Colegios Eccleston, Amirante Brown y Patris de la Provincia de Buenos Aires.

De Bogotá, Colombia, a Weston, Florida, y de ser un cirujano maxilofacial a un experto en educación. Ese es el camino que ha recorrido Gilberto Pinzón, uno de los artífices de VESS (Vida Equilibrada con Sentido y Sabiduría), una metodología educativa que está dejando huella en diversos países del mundo y en Chile.

La idea comenzó desde la insatisfacción. Con su señora Ana María Fernández, licenciada en Educación Preescolar, fundaron un centro infantil en 2001 en el Estado de Florida, Estados Uni- dos, luego de haber emigrado desde su natal Colombia. Pero no estaban contentos con el sistema educativo que se utilizaba en el momento y querían hacer algo diferente. Veían que los establecimientos se destinaban principalmente a cuidar niños, pero había mucho más que se podía hacer.

“Sabemos que la etapa más importante y crucial en el desarrollo del ser humano son sus primeros cinco años. Es cuando se forman hábitos y disposiciones. Se configuran elementos que después se convierten en parte del carácter de la persona. Por lo tanto, que- ríamos incorporar herramientas que fueran más allá de aprender a contar y conocer los colores”, comenta Gilberto Pinzón.

Fue entonces que se encontraron con el Proyecto Zero de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard, con su mirada sobre el Pensamiento Visible y enseñanza para la com- prensión, y se les abrieron los ojos. Si bien el Proyecto Zero no había sido diseñado inicialmente para la primera infancia, podía ser aplicable a ella: se podía usar el pensamiento como herramienta pedagógica para los niños más pequeños.

Para Fernández y Pinzón, la educación tiene un amplio rol formador. Debe enfocarse en el desarrollo de la persona para que sea equilibrada y balanceada en las áreas espiritual, emocional, moral, social, intelectual, profesional y física. De esta manera, es necesario implementar una educación que privilegie la comprensión por sobre la memorización. “Lo que se memoriza se puede olvidar y, si no se comprende, no se puede utilizar. Para po- der aprender bien hay que comprender. Y para ello necesitamos generar unos procesos de pensamiento”, apunta Pinzón.

“Creemos que el mayor objetivo de la educación –continúa– debe ser el desarrollo de un buen ser humano, un individuo balanceado, equilibrado, que haga las cosas con un sentido y un propósito, que busque agregar valor a su entorno.

Pero el modelo que existe hoy está muy fundado en los contenidos académicos, aun cuando se trabajan valores. Se basa mucho en la memorización, donde los alumnos son poco partícipes de su propio aprendizaje y son agentes expectantes en una clase donde el centro es el docente”.

Con estas ideas básicas, Ana María y Gilberto establecieron la red de educación para la infancia Education 1st Inc. (Edu1rst), con seis centros infantiles en Estados Unidos, y la metodología de enseñanza VESS, un modelo ecléctico que incorpora elementos de distintas vertientes y que puede aplicarse a todos los niveles educativos.

VESS

Ambos educadores comenzaron implementando VESS en los establecimientos que habían fundado en Norteamérica y en dos colegios que Ana María había formado en Colombia, pero con el tiempo el sistema se expandió a otros países del mundo.

Fue a partir de una invitación de David Perkins (uno de los fundadores del Proyecto

Zero de la Universidad de Harvard junto a Howard Gardner y otros investigadores) a participar en la 14ª Conferencia Internacional de Pensamiento en Kuala Lumpur, Malasia, en 2009, que VESS se hizo conocido. Comenzaron las visitas de especialistas

a sus centros en Estados Unidos para aprender de esta metodología, por lo que Ana María y Gilberto decidieron abrir su propio instituto de capacitación, con el fin de llevar a cabo cursos de cinco días donde se forman docentes y educadores.

“No le decimos a la gente qué es lo que tiene que enseñar, sino cómo se implementa y se transforma la dinámica y el modelo enseñanza-aprendizaje en el aula de clases, y qué cambios debe haber en los roles del docente y de los estudiantes”, dice Gilberto Pinzón.

-¿Cómo se define VESS?

VESS es un modelo que entiende que la educación tiene que trascender el academicismo, enfocarse en el ser humano y desarrollar una ética, unos valores, unas habilidades y hábitos y disposiciones mentales. Se entiende que el aprendizaje es fundamental para el ser humano, pero debe ser enfocado desde una concepción en la cual se establece que para aprender hay que comprender y que para comprender hay que pensar. Para VESS hay dos áreas: un área del ser y otra del desarrollo del aprendiz. Desde el ser desarrollamos individuos con balance, equilibrio, sentido, propósito y sabiduría. Y desde el punto de vista del aprendizaje, la persona debe convertirse en aprendiz para la vida, que piensa para aprender y aprende para pensar.

-¿Qué necesitan los colegios para implementar VESS?

Los cambios no se logran de la noche a la mañana. Se necesita un proceso de, al menos, cinco años y se requiere generar unos elementos de formación, capacitación, entrenamiento y acompañamiento. Si una persona necesita cambiar la forma como viene enseñando en su aula de clase, no basta con que se le diga lo que tiene que hacer, porque el cambio es significativo.

Por lo tanto, necesita que se lo acompañe en el proceso de transformación.

-¿Cuáles son los cambios esenciales a la educación que plantea VESS?

Lo fundamental es que se requiere de un cambio cultural. El objetivo del plan de implementación de cinco años, es llegar a una cultura de pensamiento. Y hay ocho pilares que nos ayudan a definir lo que significa esa transformación. Se necesita tiempo para pensar. Además, en una cultura de pensamiento, el lenguaje es diferente: es reflexión, análisis, perspectivas, indagación, cuestionamiento. Otra fuerza cultural está en las oportunidades que se generan para aprender, comprender y pensar, y se deben estructurar dentro de la planificación.

A su vez, el ambiente de alguna manera modula lo que sucede en la sala de clases y en el colegio. Favorece o inhibe la interacción entre docentes y estudiantes. Por otra parte, está demostrado en distintas investigaciones cómo las expectativas afectan o influencian el aprendizaje. Las expectativas que un docente tiene en sus estudiantes son las que van a hacer que aprenda más o menos y desarrolle unas actitudes o disposiciones diferentes frente al aprendizaje.

La séptima fuerza cultural son las rutinas y estructuras presentes en el aula de clases, con estrategias que favorezcan la creatividad, el pensamiento crítico, las formas de aprender y las disposiciones mentales.

-Finalmente, el modelo de aprendizaje: ¿está centrado en el docente o este es un facilitador?

El modelo es lo que, de alguna manera, termina gestando una cultura de pensamiento. El docente tiene que modelar el lenguaje. No debe decir «piensen», sino «analicen, reflexionen».

Estos son los pilares que nos son útiles a nosotros como ejes que van conformando una cultura de pensamiento y nos sirven como una lente evaluadora.

-¿Cómo se traduce el modelo VESS en la sala de clases?

Lo primero y fundamental es un cambio de roles. Va a haber un docente que genera una propuesta y trae un disparador, que puede ser un video o un problema matemático. Plantea de entrada los objetivos: qué vamos a lograr, a dónde vamos. Los objetivos son múltiples: académicos y de desarrollo de habilidades y disposiciones. No se trata, por ejemplo, de aprender solo sobre la Revolución Francesa, sino que se aprende con la Revolución Francesa. A partir de ahí presenta unas estrategias de  trabajo o deja a los estudiantes que seleccionen las que ellos quieren utilizar para trabajar ese tema.

Con las rutinas de pensamiento, los alumnos comienzan a generar unos procesos que les van ayudando a ir descubriendo, a hacer preguntas y clarificar.

Entonces, ¿qué vamos a ver en un aula donde se ha implementado VESS? Un docente que no necesariamente dicta clase y que genera un proceso, con estudiantes que son protagonistas de su propio aprendizaje. Es un modelo centrado en el aprendiz. El rol del docente es de facilitador, guía y desafiador. Realiza preguntas que hacen que el estudiante se cuestione.

¿Qué otro elemento diferenciador tiene?

La documentación tiene una connotación distinta al sistema tradicional. Los  estudiantes documentan lo que está pasando, lo que están haciendo, las opiniones y lo que va surgiendo. El docente, como está rotando por las mesas, no necesariamente está al tanto de lo que pasa en todo momento en cada uno de los grupos.

Pero si hay un registro grupal de lo que está ocurriendo, entonces el docente puede llegar y saber lo que sucede, por lo tanto, la documentación es parte del proceso, cuenta la historia del aprendizaje y del pensamiento.

 

 

VESS ES UN MODELO QUE ENTIENDE QUE LA EDUCACIÓN TIENE QUE TRASCENDER

EL ACADEMICISMO, ENFOCARSE EN EL SER HUMANO Y DESARROLLAR UNA

ÉTICA, UNOS VALORES, UNAS HABILIDADES Y HÁBITOS Y DISPOSICIONES MENTALES”

 

“PARA VESS HAY DOS ÁREAS: UN ÁREA DEL SER Y OTRA DEL DESARROLLO DEL APRENDIZ.

DESDE EL SER DESARROLLAMOS INDIVIDUOS CON BALANCE, EQUILIBRIO, SENTIDO,

PROPÓSITO Y SABIDURÍA. Y DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL APRENDIZAJE, LA

PERSONA DEBE CONVERTIRSE EN APRENDIZ PARA LA VIDA, QUE PIENSA PARA APRENDER

Y APRENDE PARA PENSAR”