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Howard Gardner, el padre del modelo de las inteligencias múltiples

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Howard Gardner es considerado uno de los pensadores más influyentes de nuestra historia reciente. Psicólogo e investigador de la Universidad de Harvard, su teoría de las inteligencias múltiples fue acogida con entusiasmo por muchos educadores en todo el mundo. Su trabajo ha contribuido de manera decisiva a repensar los modelos educativos en el ámbito internacional, a partir del cuestionamiento de la inteligencia como entidad monolítica. Por su trayectoria y su “compromiso social y ético con la mejora del sistema educativo” fue galardonado en 2011 con el premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales.

Revista COLEGIO realizó una entrevista exclusiva con el padre de las inteligencias múltiples. Howard Gardner nos invita a repensar el trabajo dentro del aula y propone algunas coordenadas que nos ayudan a entender mejor el presente y el futuro de la educación.

-Fundar una escuela basada en el modelo las inteligencias múltiples es ambicioso y también difícil en nuestro contexto. ¿Cómo se puede comenzar a trabajar desde un modelo más respetuoso de todas las capacidades intelectuales de los niños estando insertos en una escuela tradicional?

-No tengo fórmulas para la creación de escuelas basadas en IM. Se ha hecho de muchas maneras en muchos países — de hecho, hay un libro llamado Inteligencias Múltiples alrededor del mundo, en el que 42 especialistas de 15 países en 5 continentes describen sus enfoques.

Dicho esto, hay dos grandes implicaciones educativas en la teoría de IM. Primero, individualizar: sepa todo lo que pueda sobre cada estudiante y enseñe y evalúe a cada uno de la manera más adecuada. Segundo, pluralizar: decida lo que es verdaderamente importante y enséñelo, preséntelo y re-preséntelo de diversas maneras. Adoptando este enfoque se puede estimular varias inteligencias y ayudar al conjunto de los estudiantes a entender, y a saber lo que significa entender. Cualquier docente, en cualquier escuela, puede individualizar y pluralizar.

-¿Cuán importante es enseñar valores y ética en el colegio? ¿Sería propicio impulsar la enseñanza de la ética en los colegios o deberíamos dejar que esos temas permanezcan relegados a la educación familiar?

-En un mundo ideal, las cuestiones éticas y la discusión de valores ocurriría en el hogar, en la escuela y en la comunidad en general, así como en las instituciones religiosas. Y estos debates, por más amplios que fueran, serían consistentes y no entrarían en conflicto el uno con el otro. Pero no vivimos en un mundo ideal. Y en la mayor parte del mundo las escuelas siguen siendo las instituciones que llegan a los jóvenes y que establecen ejemplos éticos y morales, ya sean positivos o problemáticos. La forma más fuerte de educación es la manera en que los problemas difíciles se tratan en la escuela.  No es lo que decimos, no es lo que predicamos, es lo que hacemos y cómo podemos explicar lo que hemos hecho y por qué, incluso cuando cometemos errores o juzgamos mal y hacemos lo mejor que podemos para enmendar lo sucedido.

-El siglo XXI nos plantea grandes desafíos desde el punto de vista ético. Entre otros, la cuestión por el medio ambiente y la necesidad que tenemos como sociedad de revertir el calentamiento global parece ser una de las claves de nuestro tiempo. ¿Cree que las escuelas están haciendo lo suficiente para formar ciudadanos responsables en este sentido?

-Por supuesto, las escuelas difieren enormemente en cuán conscientes son de las cuestiones éticas, en cuán directamente las tratan y en la medida en que tienen éxito con sus estudiantes. Siempre surgen nuevas cuestiones éticas, y no hay una fórmula para resolverlas, eso es lo que las hace éticas.

En Proyecto Cero, mis colegas y yo hemos dedicado 20 años a estudiar el buen trabajo y la buena ciudadanía, y la elaboración de métodos para ayudar a los estudiantes a ser buenos trabajadores y buenos ciudadanos.  El mejor lugar para familiarizarse con este trabajo es en nuestro sitio web (www.thegoodproject.org). Hay varios libros disponibles, y algunos han sido traducidos al español.

-En las escuelas se valora la capacidad de los estudiantes para almacenar y reproducir información. En una época en la que cualquier dato fáctico puede ser rápidamente asequible a través de Internet, ¿deberíamos poner el foco en otras habilidades?

-A pesar de la disponibilidad inmediata de la información, es bueno desarrollar el ‘músculo de la memoria’. Nunca se sabe cuándo lo necesitarás. Pero por supuesto, el tiempo es precioso, y es absurdo dedicar una cantidad excesiva de tiempo a memorizar cosas que están fácilmente disponibles en cualquier momento. Las escuelas deberían dedicar la mayor parte de su tiempo a ayudar a las personas a encontrar la información de manera eficiente, y a dotar a los estudiantes para que puedan seguir aprendiendo mucho después de que sus años en la escuela hayan terminado.

-La teoría de las inteligencias múltiples ha sido muy bien acogida por educadores de todo el mundo. ¿Por qué cree que ha sido así? A su vez, ¿cree que la comunidad científica está mejor predispuesta hoy a aceptar sus propuestas?

-En general los educadores han aceptado la teoría, los psicólogos no. Hay muchas razones por las que los psicólogos se resisten a aceptar la teoría. Lo que es más importante para mí es si otros científicos, especialmente los biólogos, creen que la teoría tiene sentido en términos científicos. Mi propia impresión es que, sea que sepan o no mi nombre o mi teoría, la mayoría de los científicos entrenados en Biología están abiertos a la idea de las inteligencias múltiples. La creencia en una inteligencia única, por parte de muchos psicólogos, es debida a la peculiar historia de los tests en Europa occidental y en Estados Unidos.

 

-¿Qué piensa de las evaluaciones internacionales como PISA? ¿Cree que los datos que aportan estas evaluaciones pueden ayudar a los gobiernos a mejorar la calidad de la educación?

-Las medidas del aprendizaje que pueden utilizarse para hacer comparaciones nacionales son valiosas siempre y cuando uno no las tome demasiado en serio. Es un gran error cambiar la política educativa sólo por el rendimiento obtenido en una prueba internacional como TIMMS o PISA. La política siempre refleja valores; y uno debe evaluar todas las medidas en relación a si ayudan a realizar esos valores — o si los contradicen. Además, los países difieren muchísimo en cuan rigurosamente se administran las pruebas, quién las toma, o en qué medida se basan en la currícula. Las puntuaciones en PISA deben ser sólo uno de los muchos índices a ser examinado por las autoridades educativas.

-¿Cómo ve el futuro de la educación? ¿Qué podemos esperar como padres, como maestros, como alumnos, que suceda en los próximos años en materia educativa?

-Puedo enumerar algunos puntos. Primero, la educación se está volviendo permanente. Comienza con el nacimiento, o incluso antes, y continúa hasta la senilidad. Segundo, gran parte de la educación ocurrirá en línea, y así también gran parte de la mala educación. Tercero, tenemos que ser mucho más abiertos y capaces de interactuar con personas de diferentes orígenes, de todo el mundo. De ahora en adelante la globalización estará con nosotros y sólo aquellos que sean capaces de navegar en un mundo globalizado podrán prosperar en él. Asimismo, el tiempo en que las personas tienen un sólo trabajo durante toda su vida se terminó.  La mayoría de las personas tendrá numerosos puestos, y es importante ser flexible, tener un cúmulo de habilidades y ser capaces de adquirir otras nuevas.

Permítame añadir que hay muchas cosas que no podemos controlar, pero hay cosas que sí podemos y debemos controlar. En todo el mundo es importante que los individuos estén alfabetizados, necesitan ser capaces de leer, escribir y realizar operaciones aritméticas (incluyendo la programación). En todo el mundo es importante que la gente pueda trabajar, y que pueda lidiar con un panorama ocupacional cambiante.

Pero como educador, me preocupan las áreas que existen entre la alfabetización y los medios de subsistencia. Quiero que los jóvenes de todo el mundo puedan apreciar lo que es cierto y lo que no; que puedan desarrollar un sentido de lo que es bello, y que puedan seguir enriqueciendo su colección de bellas experiencias; que sepan la diferencia entre conductas éticas y no éticas, entre lo bueno y lo malo, y que persigan el bien. Como decían los romanos, Verum Pulchrum Bonum.   Llamamos a estas virtudes «Artes y Ciencias Liberales».  Estoy dedicando mis esfuerzos a ayudar a garantizar que estudiantes en todo el mundo y de todas las edades puedan recibir y valorar la educación en las artes y las ciencias liberales.

-Mencionó la programación. ¿Por qué es importante enseñar a programar y cómo se relaciona con el desarrollo de las habilidades aritméticas?

-En un mundo que se está volviendo cada vez más digital, es importante que la gente joven pueda entender el panorama digital y cómo navegarlo, así como los sesgos que pueden conllevar y/o que acompañan los procedimientos y dispositivos digitales (por ejemplo, que el mundo pueda o deba ser dividido en ceros y unos).   Hace años, educadores progresistas como Seymour Papert recomendaron la enseñanza de habilidades de programación. «Coding» es la versión contemporánea de la programación, e implica comprender lógica y utilizar los principios de la lógica para ejecutar acciones. No es enteramente diferente de la aritmética y probablemente se pueda incluir en la currícula de matemática.

Tengo cuatro nietos y ciertamente espero que ellos aprendan programación, a través de juegos como Minecraft y de planes de estudio más formales en las escuelas. Pero también quiero que conozcan los límites de cualquier abordaje singular al conocimiento.

Howard Gardner (Scranton, Estados Unidos, 11 de julio 1943) es un psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, conocido en el ámbito científico y entre educadores de todo el mundo por sus investigaciones en el análisis de las capacidades cognitivas y por haber formulado la teoría de las inteligencias múltiples. Ha escrito cientos de artículos para revistas especializadas, y treinta libros que han sido traducidos a más de treinta idiomas. Por su teoría de las inteligencias múltiples, se hizo acreedor al Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2011.