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LA CAPACITACIÓN DOCENTE, CLAVE PARA TRANSFORMAR LA ESCUELA

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¿Cómo empezar a transformar la educación a partir de la capacitación de maestros y directivos? ¿Qué metodologías se pueden implementar en el aula para promover las habilidades de los estudiantes? Estos son algunos de los interrogantes que abordamos en la charla con Laura Lewin, capacitadora de maestros y reconocida conferencista a nivel nacional e internacional.

Enérgica. Como una rockstar de las capacitaciones docentes. Así se la ve a Laura Lewin en cada una de sus presentaciones y talleres donde los participantes asisten entusiasmados, ríen, bailan, se sacan selfis con ella, le piden autógrafos y toman nota de los conceptos sobre innovación educativa que esta traductora de inglés, hoy capacitadora, consultora y autora, brinda en cada ponencia.

En un descanso durante el II Congreso de Coaching Educativo, realizado el 27 y 28 de septiembre en el Club Ciudad de Buenos Aires, dialogamos con Laura para conocer qué la llevó a capacitar docentes en todo el país y en Latinoamérica, qué la impulsó a brindar su experiencia y conocimientos en gestión educativa y trabajo en el aula, y cómo ve la educación del Siglo XXI.

¿Qué necesidad viste en la educación que te hizo comenzar a capacitar directivos y docentes?

Algo que noté y sigo notando es que muchos docentes enseñan como ellos aprendieron. Y en ese sentido nosotros tenemos que entender que cambió la comunicación, cambiaron los alumnos, cambió la familia, cambió la sociedad. Cambia todo menos la educación.

A nadie se le ocurriría operarse con un método del siglo pasado. Pero ¿por qué nuestros hijos siguen recibiendo instrucción, educación y enseñanzas de docentes que no se están capacitando?

Y a partir de ahí creo que surge esta capacidad de entender que, a través de la pasión, a través de la vocación y del desarrollo profesional es que podemos plantarnos en el aula de otra manera, empoderarnos de otra manera.

Me parece que hace muchos años atrás la autoridad se imponía y ahora ya no se puede imponer ni en una empresa, ni en un colegio, mucho menos en un aula. El docente se tiene que valer de tres cosas muy importantes: el respeto, la idoneidad y la credibilidad. Y la idoneidad sale de seguir capacitándose y seguir desarrollándose profesionalmente.

¿Cómo trabajás en tus talleres? ¿En qué aspectos te enfocás?

En mis talleres me enfoco en los docentes y en cómo tienen que aprender y no en mí ni en qué quiero enseñar. Entonces, lo que yo noto es que realmente hay un aprendizaje, que realmente la información llega a la memoria de largo plazo, les doy técnicas y estrategias para que pueda verse reflejado en el aula todo eso que vamos aprendiendo porque muchas veces lo que pasa en las capacitaciones es que es muy novedoso lo que se habla, es muy interesante, pero no llega al aula. Entonces, yo pongo el foco no en enseñar sino en que aprendan y en que la información llegue al aula o al colegio en el caso del directivo.

Participaste del II Congreso de Coaching Educativo donde se hizo foco en la educación emocional. ¿Cuánto falta para que este aspecto esté integrado en todas las instituciones? ¿Cómo ves el tema?

Falta mucho, pero lo primero que tenemos que hacer es tomar conciencia. Creo que emociones y aprendizaje son un binomio indisoluble, creo que un chico que tiene hambre no puede aprender, lo mismo un chico que tiene sueño no puede aprender, de la misma manera que un chico que cree que no puede, no puede aprender. Entonces, me parece que tenemos que empezar a trabajar muchísimo no el concepto de inteligencia sino el concepto de mentalidad, el concepto de que los alumnos valoren lo que es el esfuerzo, lo que es la perseverancia para poder llegar a las metas que ellos se planteen.

Creo que hoy la escuela está muy alejada de eso, siento que la escuela está enfocada en la nota y en el aprobar y yo lo que quisiera es que la escuela estuviera enfocada en el aprender y en el disfrutar, que la nota sea una consecuencia de este aprender. En ese sentido, creo que tenemos que trabajar muchísimo directivos y docentes para empezar a cambiar el paradigma, para empezar a cambiar el foco de lo que estamos haciendo. Tenemos que aprender a naturalizar y a desdramatizar los errores y capitalizarlos, entendiendo que el error es una parte importantísima del aprendizaje.

Otro tema que creo que está pendiente es trabajar el potencial. Nosotros ya sabemos que cada uno de nosotros podemos llegar a su mayor potencial, el problema es que la escuela no ayuda a que los chicos lleguen a su potencial, toman la misma evaluación para todos, la misma actividad para todos, y una vez que te la devuelven, listo, pasamos a otro tema. Y el chico no tiene a veces la oportunidad de ir haciendo diferentes aproximaciones para llegar a un mejor logro, es decir, para ver que detrás del esfuerzo y la perseverancia puede lograr algo mejor. Me parece que ahí también hay un déficit que tienen que trabajar las escuelas, en dar un feedback que sea constructivo, que sea positivo, que sea afectivo, que sea concreto, específico, para que el alumno tenga herramientas para poder mejorar sus producciones.

Parece muy difícil la tarea de promover una educación para el Siglo XXI…

Una de las cosas importantes en mis talleres es apelar a la esperanza, yo no quiero pensar en qué difícil es ni ¡uy!, hay que salir de la zona de confort, yo lo que invito es a enamorarnos de este momento que es maravilloso porque es un momento en el que tenemos la posibilidad de hacer. Hay momentos en que tenés que seguir y en este momento en la educación está todo para hacerse, pero todo por hacerse con pasos seguros porque ya hay muchísimos neuropsicoeducadores, psicólogos, neurólogos que están trabajando muchísimo en lo que es la investigación del cerebro y cómo aprendemos. Hoy sabemos muchísimas cosas entonces, todos los pasos que podemos dar son pasos verdaderos que nos ayudan a mejorar la instrucción en el aula y a mejorar el desempeño en los docentes.

Nosotros ahora sabemos, por ejemplo, que el movimiento ayuda a aprender, que cuando la tensión decae y hago un recreo cerebral que sería una actividad física de dos o tres minutitos, lo que hago es sacar la tensión de la corteza prefrontal y eso hace que se libere el pensamiento rumiante, esa cosa tóxica del pensamiento, que se oxigene el cerebro, por lo tanto, podemos pensar mejor, podemos ser más creativos, podemos pensar con más agudeza mental.

Cuando yo empiezo a incorporar todo lo que la ciencia me dice, genero aulas más sanas. Y cuando además, trabajado esto emocional que vos decís, logro aulas en donde nadie puede interferir con el aprendizaje de un compañero, en donde trabajo la ausencia de amenaza, es decir que todo el mundo se sienta seguro de poder levantar una mano aun cuando va a cometer un error porque sabe que nadie lo va a humillar, que nadie lo va a exponer, que nadie lo va a hacer sentir mal, ahí es donde pueden realmente desplegar toda su creatividad.

Pero en un aula donde hay cargadas, donde hay humillaciones, donde se expone al alumno es muy difícil desplegar tu creatividad por eso hablo del aula sana y hablo mucho del aula afectiva.

¿Qué es el aula afectiva?

El aula afectiva es un aula en donde el manejo eficaz se hace de una manera efectiva pero afectiva, y acá trabajamos mucho el tema de la motivación, es decir: ¿mis alumnos están porque quieren estar o porque tienen que estar? ¿Mis alumnos me escuchan porque me quieren escuchar o porque me tienen que escuchar? Y trabajamos además la relación del docente con el alumno.

Nosotros sabemos que sin vínculo no hay aprendizaje, sabemos que sin seguridad no hay aprendizaje. Cuando el docente empieza a incorporar todo esto en su práctica pedagógica, generamos un aula diferente en donde nos alejamos del enseñar y nos acercamos al aprender.

Creo que ese es el concepto: un aula afectiva es un aula sana en donde nos respetamos, valoramos las diferencias, en donde todos se potencian con todos y donde hay lugar para todos y en donde cada uno puede aprender a su manera y su propio tiempo.

Tenemos que volver a humanizar la educación, a personalizar la educación.

¿Se lograron bajar niveles de bullying implementando el aula afectiva? ¿Tenés estadísticas?

Yo no manejo estadísticas, no es a lo que me dedico. Pero lo que sí te puedo decir es que cuando vos trabajás en los colegios con la empatía, con habilidades socioemocionales, con relaciones interpersonales, ahí sí tiene que bajar el bullying. Te doy por ejemplo casos: si trabajás un programa de amigos críticos, es decir, que los propios alumnos van a dar un feedback afectivo concreto y específico, es muy difícil que después de trabajar con un compañero de esa manera quieras hacer buulying, es muy difícil si vos desarrollás la empatía en el aula que vayas a tener bullying, es muy difícil que si trabajás la parte social después tengas bullying. Lo que sí es seguro que si no trabajás la parte social, la parte emocional, lo cognitivo se va a resentir.

En tu último libro, que escribiste en coautoría con Alfredo Vota, hablás de transformar la educación y describís ocho espacios de intervención.

Nosotros no hablamos de cambiar, sí hablamos de transformar porque hay cosas que sí están bien hechas, pero sentimos que el aula de la escuela del Siglo XXI es un aula que tiene que ser diferente a lo que vinimos trabajando, primero porque el docente ya no es más fuente de conocimiento únicamente, sino que ahora está la tecnología, ahora está el trabajar por equipos, ahora está el trabajar por proyectos, ahora está la investigación. No nos podemos olvidar que nuestros alumnos son prosumidores, es decir, que también producen contenido no únicamente lo consumen.

Entonces, cuando trabajás los ocho espacios (el clima institucional o el clima en el aula; el alumno; el docente; la matriz pedagógica; la matriz curricular; la planificación y la evaluación; la escuela y la comunidad; y el diseño del aula), lo que vas a notar es que todo se va transformando y que todo mejora, que tenés alumnos más enfocados, que tenés docentes más comprometidos, que tenés todos los procesos académicos que mejoran. Nosotros tenemos que entender inclusive que hay que cambiar la manera de evaluar, la manera de planificar. Algo que proponemos con Fredy en el libro es trabajar por habilidades.

¿Por qué hay que trabajar por habilidades?

Hoy tenemos que empezar a trabajar las habilidades porque no tenemos idea de qué carreras ni de qué trabajos van a estar disponibles en un futuro. Sí sabemos que el mundo es absolutamente versátil y que va a cambiar muchísimo. Entonces lo que tenemos que hacer es empezar a trabajar con habilidades para que los chicos puedan tener las herramientas que necesitan no para aprobar el colegio sino para aprobar la vida. Y te doy un ejemplo. Una cosa es trabajar flora y fauna de la región mesopotámica, hacemos un listadito, recordamos de memoria, pero otra cosa diferente es que yo les pidiera a los alumnos que buscaran en sus casas alguna foto de algún lugar donde hayan visitado ellos, en donde haya flora o haya fauna entonces cada uno viene y cuenta qué es lo que encontró y por qué le gustó. Ahí estás trabajando el autoconocimiento, la reflexión, lo intrapersonal. Después por ejemplo proponés que desarrollen un trabajo como si tuvieran que abrir una agencia de viaje, entonces tenés que vender ese lugar que tanto te gustó. Ahí trabajás la comunicación, la negociación, lo interpersonal. Entonces cuando vos empezás a trabajar las habilidades por sobre el contenido, por delante del contenido, vos el contenido también lo estás trabajando, pero estás trabajando habilidades para la vida que te van a ayudar a tener una vida mucho más satisfactoria.

Profesionalmente, ¿cuáles son tus próximos objetivos?

Yo lo que aspiro es a transformar la educación en serio. Hace mucho tiempo vengo hablando con un mensaje muy fuerte y muy contundente. Pero también sentía que venía dando un mensaje como muy polite, muy amable y desde hace dos años que me decidí a dar un mensaje mucho más contundente y a pararme realmente por lo que creo que tiene que pasar en la educación.

Lo que quiero es llegar a todos los rincones que pueda con este mensaje de que hay que transformar la educación. Siento que los chicos hoy no quieren ir al colegio, siento que no aprenden, siento que hoy los tutoriales te enseñan todo más divertido, más rápido y más interesante que un docente.

Lo que me gusta es trabajar junto con el directivo, junto con el docente para que juntos podamos transformar la vida de nuestros niños.

Nota: Carolina Stapcinskas