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Las habilidades digitales y los desafíos profesionales del siglo XXI

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Big data, inteligencia artificial, marketing digital, programación mobile, e-commerce, data science, redes sociales, fake news, TIC, ciberseguridad, apps. El siglo XXI nos sumerge de lleno en la era digital y ya no podemos distinguir entre el mundo virtual y el real. Se torna imprescindible incorporar habilidades digitales que nos permitan abordar los desafíos de este tiempo. Para reflexionar sobre esta problemática entrevistamos a Francisco Anello, director educativo en Digital House.

Para analizar las nuevas competencias que requiere el siglo XXI nos entrevistamos con Francisco Anello, Licenciado en Ciencias de la Educación y director Educativo en Digital House Coding School.

Apasionado por la educación y los nuevos conocimientos, Francisco nos recibió en la sede central de Digital House, ubicada en el barrio porteño de Belgrano. Antes de comenzar la entrevista formal nos brindó un recorrido por esta institución, que actualmente lidera el segmento de formación en competencias digitales. Allí nos contó sobre sus orígenes.

“Comenzamos con 60 alumnos en 2016, con la idea de innovar también en el formato de escuela. Si bien las aulas son bastante tradicionales, todas nuestras sedes tienen espacios fuera del aula para usar como co-learning”, nos explica Francisco mientras nos guía entre espacios modernos, amplios y luminosos, que antiguamente pertenecían a una fábrica.

“La necesidad de contar con nuevos conocimientos y la demanda de más desarrolladores en el mercado laboral hará que este año por Digital House pasen alrededor de 25 mil alumnos en todas las sedes, incluyendo las nuevas de Mendoza, Rosario y de San Pablo (Brasil)”, agrega.

En 2018, la industria del software registró más de 5.300 puestos de trabajo, según datos de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI).

-¿Qué son las habilidades digitales?

Las habilidades digitales son cross carreras; son aquellas que se necesitan para emprender, estudiar, trabajar. Si éstas complementan a la carrera que te gusta, podés ser un médico o un periodista que sabe programar, porque si bien es verdad que hay nuevas carreras, estas habilidades también potencian a las profesiones tradicionales.

Las habilidades digitales están en la cima de las profesiones con mayor tasa de crecimiento. Abren oportunidades en casi cualquier campo y muchas de las escuelas todavía no logran encontrar la manera más efectiva de enseñarlas.

¿Qué necesidades o dudas se presentan en los colegios?

En las escuelas encontramos ganas de hacer algo interesante en el campo digital. También notamos una presión
de los chicos y de los padres, e incluso del mercado laboral, por incluir habilidades digitales. Observamos algunos
intentos de parte de los colegios, pero en general surgen dificultades a la hora de incluir estas habilidades en un
diseño curricular, por lo que generalmente son propuestas aisladas.

Nosotros hacemos una distinción muy importante: por un lado, en lo que es tecnología educativa, hardware, conectividad, máquinas, tablets, proyectores, pantallas interactivas, herramientas en las que ya están invirtiendo los
colegios; por otro lado, todo lo que es software educativo.

A esas herramientas las denomino ʻtecnología educativa para potenciar el aprendizaje de materias curricularesʼ, y
las restantes son software de gestión educativa.

-¿En qué se basa el Bachillerato Digital para colegios que ofrece Digital House?

Nosotros ofrecemos una currícula de habilidades digitales que demandan el mercado, la industria y las organizaciones. Lo que proponemos se apoya en habilidades tecnológicas y digitales y también en habilidades metodológicas; es decir, formas de trabajar.

Empezamos con una capacitación para los docentes. Después incorporamos una plataforma de contenidos. Tenemos un proceso de mentorías, donde nuestros profesores, nuestros ʻmentoresʼ visitan las escuelas con regularidad y acompañan a esos docentes que muchas veces son de otras asignaturas y no provienen de disciplinas digitales. Además, hacemos eventos con experiencias para construir proyectos con los alumnos en forma colaborativa.
Al final del ciclo los certificamos en habilidades técnicas y competencias digitales.

-¿Estas estrategias están destinadas también a los docentes? ¿Se motivan rápido?

Siempre elegimos el camino de involucrar a los docentes, sumarlos y capacitarlos. Sabemos que esta transformación educativa tenemos que hacerla a través de ellos. Algunos no logran motivarse enseguida porque quizá están más resistentes al cambio; es algo normal.

Otros, los que adoptan rápidamente esta propuesta, se enamoran y la llevan adelante. También hay adeptos que se suman con el tiempo. Donde notamos un cambio muy grande es en el lugar desde donde se construye la autoridad docente. Hoy el profesor no tiene por qué saber todas las respuestas. Si al alumno aprende más rápido que el docente no pasa nada porque muchas veces el proceso es buscar juntos la repuesta a los interrogantes que surgen. Ésa es la parte más fuerte de nuestro cambio, de nuestra forma de enseñar.

-Se trata de un cambio cultural importante…

Sin ninguna duda, se busca un cambio cultural. La autoridad del docente no está sustentada en saber más cosas que su alumno, sino en ser quien lo guía. Es una figura de autoridad que lo acompaña en el proceso de aprendizaje. Y lo que sucede es que se caen las barreras. Cuando entrás en el mundo digital y le podés enseñar a los chicos a crear sus propios productos digitales sucede que éstos quieren compartir lo que están haciendo, se lo quieren contar a todo el mundo y están más permeables para escuchar lo que vos tenés para contarles, para explicarles y para enseñarles porque se genera un vínculo de confianza y empatía.

-¿En qué países ya están incorporadas las habilidades digitales a la currícula escolar oficial? ¿Podés citar ejemplos?

China está haciendo un cambio curricular muy grande con respecto a esto e India también forma programadores desde hace muchos años e hizo un cambio en este sentido. Hay otras experiencias más atomizadas, pero la verdad es que, en general, no hay un estándar.

Al igual que lo que hacemos en Digital House, existen espacios en Europa, Estados Unidos, incluso en África y en Japón, donde se enseña programación. A todos les pasó algo parecido y es que hay un mundo que se está digitalizando. Nuestra vida ya está atravesada por las herramientas digitales y no podemos ser usuarios pasivos; no podemos quedarnos afuera de este cambio cultural y no entender la lógica que está detrás. Es necesario entender cómo funciona y crear nuestras propias herramientas y preparar gente capacitada para este mundo.

¿Cuál es la edad recomendada para que los chicos comiencen a programar?

Nosotros empezamos con chicos de nueve y diez años, pero la verdad es que se puede empezar con alumnos más chicos también. Hay experiencias con chicos de ocho que han aprendido programación basada en texto, que usa la misma herramienta que un programador profesional.

El mundo digital es muy amplio y no sólo abarca programación. También se trata de comunicación digital, marketing, data analytics, data sciences, inteligencia artificial, diseño; hay muchas cosas para aprender.

APRENDER DURANTE TODA LA VIDA

La necesidad de adaptarse a los cambios cada vez más rápidos que propone el siglo XXI hace que un título de grado o de posgrado no sea suficiente para afrontar las demandas del mercado laboral actual. Por eso, cada vez más adultos se acercan a la programación o indagan en las habilidades digitales para sumar conocimientos a su especialización.

-¿Existen hoy mayores posibilidades para que los adultos se conecten con nuevas capacitaciones y con la programación?

Sí, seguro. De hecho, lo vemos todos los días. Les puedo contar un motón de casos, como por ejemplo el de Leandro,
un alumno de la primera camada que cuando vino a estudiar tenía más de 40 años. Lo habían echado de la empresa
donde trabajaba como administrativo y con la indemnización le dijo a su mujer que quería ser programador. Vino,
hizo el curso y el día que cambió en LinkedIn su título y puso “desarrollador programador” lo comenzaron a llamar
para entrevistas; tuvo siete ofertas de trabajo, eligió una y al año siguiente volvió a cambiar por un puesto mejor.
Después tenés dueños de pymes que vienen a hacer un programa corporativo porque dicen ʻestoy harto de no entender nada de lo que está pasando en mi empresaʼ y luego de dos meses de capacitación se van llenos de ideas para poder desafiar a sus equipos de trabajo.

-Actualmente, la brecha de género en el área está modificándose y cada vez más mujeres están programando…

Eso es real. Hoy tenemos más de 2000 chicas programando. En los emprendimientos que conocimos a lo largo
del mundo, en general se les enseña aisladamente a grupitos de 30, 60, 100 chicas. Esto está buenísimo pero lo que
pasa muchas veces es que queda muy lejana la elección de una carrera técnica, porque en ningún momento de su
camino educativo eso es una posibilidad concreta. Cuando se enseña de forma natural dentro de una currícula en
horario escolar, las chicas hacen unas producciones increíbles. La verdad es que todos trabajan igual y se empiezan
a plantear estudiar una carrera técnica como algo natural.

-¿Considerás que aprender una segunda lengua, incluso una tercera, es importante para desarrollarse en este nuevo siglo?

Creo que aprender una segunda lengua es fundamental. Creo que la clave ahí está en aprender a aprender, en cómo vos formás a los chicos para que puedan incorporar nuevos conocimientos y ser conscientes del aprendizaje que
están adquiriendo. Pienso que con los idiomas pasa lo mismo que cuando aprendés lenguajes de programación: es abrirte al mundo, es dejar abierta la posibilidad de aprender para cualquier momento de tu vida.

Nota: Marcelo Rivera y Carolina Stapcinskas