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Mejorar el aprendizaje y las destrezas de pensamiento a través del juego

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Conocimos a Tzvika Feldfogel en su última visita a la Argentina. Este emprendedor educativo vino para dar seguimiento a las escuelas argentinas que comenzaron a implementar el método Mind Lab/Accelium, creado junto a sus dos socios en Israel. Se trata de una metodología de aprendizaje escolar basada en el juego mediado, que incorpora la inteligencia artificial y que busca fortalecer las capacidades cognitivas, sociales y emocionales. Además de su interesante recorrido profesional descubrimos una historia de vida conmovedora.

“Nací en Montevideo, en una cárcel militar”. Así comenzó la charla con Tzvika Feldfogel, emprendedor educativo quien, radicado en Tel Aviv, creó la metodología de enseñanza Mindlab/ Accelium de la que hoy disfrutan más de 4 millones de alumnos en más de 30 países. De visita a la Argentina con el fin de dar seguimiento a las escuelas que ya han comenzado a implementar esta revolucionaria metodología, nos encontramos con Tzvika y su fascinante historia de vida, gracias a Juan Segura, quien se ofreció gentilmente como nexo entre las partes.

Tzvika “Quique” Feldfogel estudió ingeniería, matemáticas y ciencias de la computación y también se dedicó a la música y al ajedrez. “Ahora estoy escribiendo poesía”, acota. Su formación y sus intereses son amplios y versátiles. Quizás también una de las condiciones que lo impulsaron a ser un buen emprendedor. Su paso por diferentes países se nota cuando habla, con un marcado acento rioplatense. Pero explica conceptos en inglés cuando no encuentra el concepto preciso de lo que quiere decir en español.

“Nací en cautiverio, en una cárcel de Montevideo. Mis padres eran Tupamaros. Mi madre estaba embarazada y apenas se acababan de enterar fueron apresados por la dictadura uruguaya. Yo nací en febrero del 73, y cada uno de ellos estaba en su cárcel, por lo que mi padre no me conoció. Ellos cuando yo nací no se vieron, porque eran prisiones solo para presos políticos. En la cárcel de tupamaras había sólo cincuenta mujeres con sus hijos. Estuve con mi mamá hasta los dieciocho meses, cuando el “Supreme Cort de Uruguay, que colaboraba con los Generales, decidió que los niños no se podían quedar en prisión. ¿Cómo iban a dejar encarcelados a niños inocentes? Pero entonces, de repente, me quedé sin madre. Me llevaron a vivir con mis tíos, la hermana de mi papá y su marido. Nos fuimos a Buenos Aires y ellos se convirtieron en mi familia. Pero después, a los siete años, mis verdaderos padres salieron de prisión e inmediatamente vinieron a buscarme a Buenos Aires y nos fuimos a Israel. Desde diciembre del 79 estamos radicados allí. Así que soy un poco uruguayo, un poco argentino, un poco israelí”.

– Imaginamos que tu infancia no ha sido fácil, de la cárcel en Montevideo a una gran ciudad como Buenos Aires. ¿Dónde hiciste la escuela primaria?

“Empecé la escuela en Buenos Aires y luego en Israel. Como les dije mi familia era uruguaya, pero mis tíos vivían en Buenos Aires por razones laborales. Mi tía es psicoanalista y mi tío es ingeniero y traductor intérprete. Viví con ellos en Buenos Aires, y cuando mis padres salieron de prisión vinieron a buscarme aquí. Mis padres fueron liberados después de siete años. Mi padre que también era fotógrafo, militaba con los Tupamaros. Creo que su relación con Mujica fue lo que determinó que lo apresaran y mi mamá fue encarcelada por su relación con él.  En todo ese tiempo de mi infancia mis tíos no me permitieron que los llame papá y mamá, aunque lo eran en realidad. Hice la escuela en Buenos Aires desde marzo a julio pero cuando mis padres fueron liberados, mi vida volvió a cambiar. Después nos fuimos a Israel y en enero del año siguiente empecé otra vez el primer año escolar.

Desde hace veinte años vivo en el centro, al lado de Tel Aviv, en un barrio de cincuenta mil habitantes. Tel Aviv es pequeño, son medio millón de habitantes, en la región Metropolitana son cuatro millones más o menos, pero esa zona mueve el 75 por ciento de la economía del país.”

– ¿Siempre jugaste al ajedrez? ¿Cómo surgió la idea de Mind Lab?

“Aprendí a jugar al ajedrez a los seis años. Jugué de niño pero después no jugué por mucho tiempo. A los quince años un amigo del liceo me dio un libro de ajedrez, y entonces lo retomé, fui al club, empecé a jugar en serio y a competir. Lo retomé no como profesional sino como hobbie, porque es casi imposible vivir del ajedrez. Hay 50 personas que viven bien del ajedrez en el mundo, pero uno de los cofundadores de Mind Lab es Maestro Internacional, y lo logró a los 48 años, que es algo excepcional. El es una persona muy inteligente. Fue mi primer profesor de ajedrez. Y el fundador que realmente tuvo la idea es Danny Gendelman. Con Danny me encontré cuando participé de unos juegos simultáneos que se realizaron en Israel con un gran maestro de ajedrez. Había cinco personas jugando simultáneas, nos encontramos y casi le gano. Entonces él me dijo ¿por qué no te venís al club? Danny y mi primer profesor son los dos cuatro años mayores que yo, estaba ya estudiando en la Universidad el último año de ingeniería y salimos del club y Danny me dice, “voy a abrir una empresa”, recuerdo el momento más interesante: íbamos cruzando la calle y me dijo querés trabajar en la empresa y le dije “Sí” así de simple comenzó todo.

– ¿Primero dijiste sí y después preguntaste qué iban a hacer?

– jaja ¡Tal cual! Me dijo: “vamos a enseñar cómo mejorar las destrezas de pensamiento a través del ajedrez”. “Ok, me gusta”, le dije. Yo vivía en el norte, a unos cien kilómetros de Tel Aviv, no viajaba todos los días a la ciudad, pero me venía dos días por la semana a enseñar en las primeras clases que tuvimos en dos escuelas. Y enseñaba también Danny y otros dos profesores. No teníamos nada escrito, no teníamos ninguna carrera de educación y ningún título docente, no sabíamos casi nada de educación, pero sí teníamos muchísimas ganas de hacer algo bueno y distinto.

– Al no ser expertos en educación. ¿Cómo pensás que tuvieron éxito con el método de enseñanza?

– El concepto de ajedrez no funcionó como queríamos al principio. Nos dimos cuenta muy rápido porque resultaba complejo. Queríamos enseñar lo cognitivo, que es lo principal en un ajedrecista, pero también inteligencia emocional y social. De eso se empezaba a hablar en aquella época. Imagínense eran los años ´90, pero no se hacía nada porque nadie tenía la mínima idea de cómo hacerlo. Entonces, realizamos un movimiento en dos sentidos: quitamos el ajedrez, e integramos juegos más simples con los cuales podés explicar y aprender las reglas en cinco minutos, pero son lo suficientemente profundos para lograr los propósitos pedagógicos centrales, que son enseñar estrategias para planificar, para gestionar recursos, para superar obstáculos, para reforzar la perseverancia, etc. El segundo movimiento fue ampliar la gama de las certezas que enseñamos y no por ser extraordinariamente inteligentes, sino porque nos dimos cuenta de que eso es una de las cosas que falta en la escuela de hoy. En general no hay que ser tan inteligente: hay que ser más flexible y estar atento al interés de los alumnos; si funciona, avanzar y reforzar, y si no funciona buscar otros caminos que te lleven a mejores resultados, pero la motivación y el análisis son fundamentales en todo este proceso de innovación”.

– ¿El sentido sería desaprender para aprender?

“Sí, exactamente. Y tuvimos la ventaja desde mi análisis de ser ignorantes de las metodologías tradicionales de enseñanza. Entonces hicimos algo intuitivamente y con esa ignorancia hicimos aparentemente cosas que estaban bien y las fuimos mejorando. De dos escuelas en las que comenzamos a trabajar en el año 1994 luego se sumaron veinte, y llegamos a 400 escuelas en el año 2000. En ese momento ya éramos por lejos la empresa más grande”.

-¿Cometieron errores?

“Cometimos todos los errores que cometen los principiantes, protección de derechos de autor, malos socios, intentar en mercados que no eran favorables como Japón con un sistema educativo con 99.9% de escuelas públicas, super centralizado y cero autonomías en las escuelas. Intentamos por ejemplo durante tres años entrar en Japón con socios realmente muy buenos que hicieron un gran esfuerzo y nos pagaron todo – el respeto es lo más importante para los japoneses – y no lo logramos. Después fuimos mejorando el curriculum, corrigiendo los errores, y llegamos a unos treinta países, Hoy tenemos más de cuatro millones de estudiantes, varias docenas de docentes capacitados y seguimos creciendo”.

-¿Cómo pasaron del mercado interno de Israel a otros países?

-Fue muy difícil. En España aprendimos mucho. Allí vendimos proyectos a escuelas privadas, a las más prestigiosas. Les vendimos toda la propiedad intelectual, capacitación, pero fue un modelo comercial muy malo porque perdimos control de la propiedad intelectual, lo que pasa es que la escuela empieza muy entusiasmada y va desapareciendo ese entusiasmo porque no hay ningún agente de cambio. Pero no lo sabíamos. Cometimos el mismo error también en Latinoamérica en 2005, pero logramos proyectos muy buenos en Colombia, en Dinamarca, en Perú, con miles de escuelas en total y con gran éxito.

– ¿Por qué Mindlab?

– “Porque era un laboratorio de la mente, un laboratorio físico con todos los materiales tangibles, los juegos, la literatura, las guías de los docentes, los libros de ejercicios, y la capacitación. Nos quedamos con el nombre, pero cambiamos el modelo. El modelo desde el año 2016/2017 ya fue de servicios. Nos convertimos en una empresa de software y servicios, que tiene distribuidores locales, capacitamos a través del distribuidor local a los docentes de las escuelas, los colegios compran el servicio, una licencia anual o una licencia por estudiante por año. Y ese modelo desde el punto de vista pedagógico siempre es mejor porque tenemos un equipo local que asegura que llegue a las clases, y que funciona; es un agente de cambio educativo.

A través de esta infraestructura llegamos a más de un millón de estudiantes, después a más de dos, miles de escuelas, culturas diversas, en Australia, en Europa, Latinoamérica, en Asia”.

-¿Se retroalimentaron de experiencias y opiniones de los colegios?

“Siempre. No existe otra manera de hacerlo. No éramos una empresa de software, éramos siempre una empresa de contenidos. El corazón de la empresa es una empresa de contenidos y la metodología súper innovadora, hasta el día de hoy no hay nada parecido”.

-¿Cómo funciona esa metodología?

“El sistema es muy simple. Queremos enseñar resolución de problemas. Hay varias estrategias que uno puede imaginar para resolver problemas.  Les digo (a los alumnos) “tengo una actividad corta, semilúdica, vamos a aprender sobre resolución de problemas en las próximas cuatro clases”. Ése es un momento típico, y jugamos. La mayoría de los juegos de la plataforma digital se juegan de a dos, entonces hay interacción social, están entusiasmados, no quieren parar, aprenden algo intuitivamente sin intervención docente. La facilitadora, no profesora, mediadora, plantea preguntas al grupo. En el juego están todos los elementos lúdicos, pero está también la parte seria con preguntas pequeñas, reflexiones pequeñas, Hub moments (momentos centrales). Paran de jugar y ahora nos sentamos de vuelta en el grupo y hablamos un poco más seriamente de lo que se hace en esos hub moments.

Serían pequeños Eureka moments, ¿no?

Eureka moments, exactamente. Y ahora esos eureka moments se convierten en cinco minutos de generar un sistema abstracto, difícil de entender, un poco aburrido, que es lo que se llama en educación el Modelo Cognitivo que son palabras altas para reflexión: entender genéricamente una serie de etapas que tengo que pasar para lograr algo.

Tenemos metáforas: la metáfora de las aves migratorias que saben colaborar intuitivamente, genéticamente, o el destornillador que es la metáfora para desmantelar un problema grande.

Lo que hacemos lo hacemos corto y lo traducimos inmediatamente afuera. Lo practican, y funciona cada vez mejor y es un feedback positivo porque juegan mejor, se divierten más, quieren aprender otra estrategia. Ahora la segunda vez van a estar más atentos, más motivados. La motivación es “me estoy divirtiendo”, lo que se llama flow; es el ingrediente más poderoso en el aprendizaje.

– ¿Cuánto de lo que viviste en tu vida personal tiene que ver con el desarrollo de estas herramientas?

“Creo que mucho. Aunque el método es una cosa más amplia. Pero al mismo tiempo, yo estuve vivenciando ese tipo de situaciones en mi infancia, lo que se convirtió en inteligencia social y emocional. Y fui aprendiendo a través de lo que estaba pretendiendo enseñar. Porque se aprende a través de la vida. Veo un vínculo por allá, quién sabe. No pretendo tener todas las respuestas, pero sí buscar distintos caminos que me ofrezcan posibilidad.

Mediación basada en juegos

Mind Lab/Accelium es una metodología de aprendizaje escolar basada en el juego mediado. Impulsada por jugadores de ajedrez, nació en Israel en los 90′ y rápidamente se expandió a más de la mitad de todo el sistema escolar israelí, y a más de 25 países en todo el mundo. En la actualidad, millones de niños y niñas utilizan diariamente esta metodología, fortaleciendo sus capacidades cognitivas, sociales y emocionales a través del juego en equipo que la metodología propone, explica Juan Segura, representante de Accelium en Argentina. Y detalla los tres momentos principales de Accelium.

Es una clase de 45 a minutos con una estructura prefijada que sigue una secuencia donde hay tres momentos:

  • un primer momento introductorio a la temática con diálogos, juegos, preguntas, indagación, despertar alguna inquietud
  • una segunda etapa donde juegan de a dos interactuando con la plataforma. Es un cuarenta por ciento del tiempo y es muy importante, la docente o el docente mira, observa, desatranca, facilita, los deja que se equivoquen
  • una tercera etapa donde la facilitadora o el facilitador dice “salgan del juego, ahora vamos a charlar” y se convierte la experiencia de juego que el chico generó naturalmente y casi en forma autónoma en un diálogo dirigido y estructurado hacia la comprensión de pequeñas consignas vinculadas con las distintas temáticas de cada curso; es decir, convertís el juego, la caja de herramientas de Accelium en algo inteligible, concreto, sencillo, en una caja de herramientas que te la llevás para otras situaciones de la vida.

Más información: www.accelium.com / www.mindlab-group.com

INTEGRAMOS JUEGOS MÁS SIMPLES CON LOS CUALES PODÉS EXPLICAR Y APRENDER LAS REGLAS EN CINCO MINUTOS, PERO SON LO SUFICIENTEMENTE PROFUNDOS PARA LOGRAR LOS PROPÓSITOS PEDAGÓGICOS TALES COMO ENSEÑAR ESTRATEGIAS PARA PLANIFICAR, PARA GESTIONAR RECURSOS, PARA SUPERAR OBSTÁCULOS, PARA REFORZAR LA PERSEVERANCIA.