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MONTSERRAT DEL POZO – LIDERAZGO TRANSFORMACIONAL PARA LA ESCUELA DEL SIGLO XXI

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Nacida en Caracas, Venezuela, hija de Catalanes, la Madre Montserrat del Pozo es uno de los máximos referentes mundiales de la innovación y la inclusión educativas.

Bienvenidos al Colegi Montserrat, ¿qué los trae por aquí a hacer un curso de liderazgo educativo? ¡Tan lejos de sus casas, tan lejos de sus escuelas!

Con éstas palabras, la Madre Montserrat del Pozo, junto a sus colaboradoras Mónika Horch y Nuria Miró, abrieron la capacitación al grupo de educadores presentes en el seminario de innovación educativa.

“Cuando el propósito es claro, las herramientas se pueden encontrar, aquí les podemos ofrecer ánimo, inspiración, humildad, etc., pero para liderar el cambio tienen que estar convencidos y trabajar fuertemente para lograrlo, porque ser líder del cambio educativo está en las propias convicciones, no se puede comprar o adquirir sin una preparación.

El propósito es el motor del cambio y la humildad es el combustible de ese motor que alimentará las propias convicciones. Tengan en cuenta que el liderazgo es un arte. El arte de traer el futuro al presente a través de una visión que impacta en mi grupo de trabajo, en mi comunidad y en mí. Un líder no puede improvisar, debe prepararse para liderar, preparar las reuniones, tener claro los objetivos de las reuniones, ser disruptivo y tener la habilidad de abrir las mentes a nuevas ideas (empezando por la propia), nuevas ideas que permitirán nuevas acciones que nos lleven a mejores resultados a partir de una mente flexible. NO lidera un “sabelotodo” sino quien desarrolle el arte de liderar, que es como un orfebre, un escultor de esa visión de cambio. La actitud del líder, no su aptitud, determinará su altitud como líder.

En todo líder hay una manera de hacer, lo que podemos definir como la arquitectura emocional del líder, que va más allá de su historia personal. El líder no nace, se hace, es fruto de su esfuerzo y de esa actitud transformadora. Las relaciones humanas que generamos en nuestro contexto son como obras de arte si tenemos la capacidad de saber conectarlas a partir de una actitud positiva, descubriendo de qué manera podemos potenciar al otro. El arte de saber liderarse a uno mismo, disimulando nuestras flaquezas y potenciando nuestras virtudes es el arte de superarse. Para J. Erskine “un líder es un hombre que sabe dónde quiere ir y, simplemente, va en esa dirección”.

Una de las claves del liderazgo positivo es fijar un horizonte alto de expectativas. ¿Qué significa esto? En todo equipo hay distintas personalidades que se pueden complementar, algunos serán creativos, otros críticos, otros más pensantes o conservadores y habrá algunos emprendedores. La clave de liderar con éxito es hacer un gran batido que suba el horizonte de expectativas, porque cuanto más alto sea, mayor será el impacto positivo en la realidad. Las crisis son momentos bisagra donde el líder saca a relucir la capacidad de su equipo y las suyas propias para conducir a cumplir con ese horizonte de expectativas y la escuela no puede estar aislada de un contexto social en crisis, por el contrario debe estar comprometida.

El mundo es referencial para la escuela y no al revés, no puede estar aislada de la realidad pero tiene básicamente la misión de transformar la realidad del mundo, que no es estable. Es por eso que debemos preparar en la escuela del siglo XXI a personas capaces de adaptarse a los cambios y transformar al mundo por un mundo mejor, con mayor inclusión. La escuela no puede generar fundamentalistas, que crean en una única verdad, una sola realidad, un tipo único de familia o de individuos. La escuela debe ser capaz de generar respeto por el pensamiento del otro, debe nutrirse de la revolución de las neurociencias y de la revolución digital y tener una mirada atenta e inteligente sobre el pasado, una mirada horizontal hacia otras disciplinas que la nutran y una mirada interna comprometida para capacitar al personal docente.

La transformación de la escuela debe pasar por mejorar la currícula, la metodología y la evaluación, revisar el rol del profesor y poner la mirada, el foco en el alumno, organizar mejor los tiempos y reorganizar los espacios de aprendizaje porque el aula tradicional no colabora a transformar la escuela.

DESATACADO:

Podemos enumerar algunos comportamientos de un buen líder:

  • Comunicarse bien (explicar objetivos claramente)
  • Organizar muy bien el tiempo de las reuniones
  • Prácticas y acciones de alto impacto (investigar, capacitar y capacitarse)
  • Crear cultura de equipo, del nosotros
  • Combatir los egos (empezando por el propio)

 

  1. Montserrat Del Pozo Roselló

Licenciada en Filosofía y Letras (Arte), Técnico Superior en Imagen y Sonido, Master en Psicología y Gestión Familiar, Graduada en los Institutos del Potencial del Desarrollo Humano en Philadelphia USA. Graduada en el National Center for Teaching Thinking Newton Centre, Universidad de Massachusetts USA. Responsable de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret.