Loading...

Santos Guerra: “La escuela debe preparar para que todos vivan mejor»

Home / Santos Guerra: “La escuela debe preparar para que todos vivan mejor»

Revista COLEGIO participó del X Encuentro Federal de Escuelas Públicas de Gestión Privada denominado “La Evaluación: Camino hacia la Calidad Educativa» que se realizó en Córdoba y fue organizado por la Junta Coordinadora de Asociaciones de la enseñanza Privada (COORDIEP). Allí entrevistamos al Doctor Miguel Ángel Santos Guerra, especialista en Ciencias de la Educación y catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga.

Miguel Santos Guerra sostiene que la escuela es el lugar donde más se evalúa pero donde menos se cambia. “La evaluación no es un momento de reflexión, comprensión, de análisis, sino un momento de medición, de comprobación, de clasificación, de selección. Eso no ayuda a comprender y, por consiguiente, a trashumar, a mejorar. La evaluación en sí misma como mecanismo de medición de resultados y aprendizajes no significa que se comprenda lo que ha pasado con el proceso de enseñanza. Si yo, por ejemplo, tengo un nivel de fracaso alto y atribuyo el mismo a que los alumnos no estudian, a que son torpes o están poco centrados en el aprendizaje, pues quien tiene que mejorar son los alumnos pero no la escuela, no el docente”, explica.

“Hay una anécdota muy divertida y profunda al mismo tiempo. Un pedagogo va a dar una conferencia sobre enseñanza y aprendizaje y le dice a su auditorio: … ´Señores, como especialista en enseñanza y aprendizaje quiero compartir con ustedes un logro extraordinario: le he enseñado a hablar a mi perro y lo tengo fuera esperando…´ Los asistentes piensan que es una broma, pero él insiste de una manera seria: ´si ustedes quieren ver al perro, lo puedo hacer pasar…´ Y entonces el público asiente, porque todos quieren verlo. El pedagogo sale del auditorio y luego entra con el animal: un perro chiquito que está desconcertado mirando a tanta gente, y lo pone en la mesa de conferencias. Todas las miradas se clavan en la boca del perrito para ver si saluda, si dice guau, si dice hola… El animal está silencioso; entonces, todas las miradas se dirigen al pedagogo para que explique qué es lo que sucede, por qué no habla, y les dice: ´bueno, así lo he dicho; yo le enseñé pero el perro no aprendió´. Es decir que el profesor enseña y los alumnos no aprenden. Por consiguiente, no tiene nada que ver con él. Entonces, no cambia nada de lo que hace y traslada las exigencias de cambio a los chicos, a sus familias, al sistema, a la sociedad, a las autoridades… Es por eso que se evalúa casi sin cesar, pero se cambia poco y eso se debe a que no es la evaluación un instrumento de comprensión, de reflexión, que permita tomar decisiones de lo que hay que hacer para que las cosas mejoren”, insiste.

“Creo que los problemas complejos como esta deducción equivocada no tienen soluciones sencillas. No se pueden atribuir a un solo agente. La escuela tiene que reflexionar mucho sobre qué es lo que hace porque muchas veces, cuando a los alumnos se les está pidiendo que aprendan, los contenidos no tienen ninguna relación con su vida; entonces, ellos mismos se preguntan ¿por qué tengo que aprender esto? ¿Para qué? Es que no ven la conexión entre lo que ven en la escuela y el mundo real con el que conviven. Realmente yo no tengo respuestas para estos interrogantes”, confiesa y plantea: “Si una profesora le pregunta a una alumna: ´-¿cuántas patas tiene un artrópodo?´- la adolescente, suspirando, le responde: ´¡Hay profesora! Me gustaría tener los problemas que usted tiene´. Claro, eso tiene interés para la docente pero la joven está pensando si su novio realmente la quiere, si está embarazada o no, cómo se lo va a decir a la madre, si va a poder trabajar, si tiene algún sentido la vida, qué va a hacer de su futuro, pero cuántas patas tiene un artrópodo no le importa en absoluto”, recalca el prestigioso escritor. “Por otra parte, yo me pregunto muchas veces ¿qué deciden los alumnos? Cuando entran a la escuela está todo decidido: lo que tienen que estudiar, cómo y cuándo tienen que hacerlo, de qué forma lo tienen que presentar, qué pasa si no lo hacen; son meros destinatarios de lo que otros hemos concebido, de lo que otros hemos pensado y querido”, dice.

Por eso, para él “la institución educativa tiene que pensar mucho, saber qué currículo ofrece, qué participación da y cómo dialoga con las personas que están en la institución”, mientras que “el estudiante debe aprender a ser responsable, saber que ese beneficioso tiempo que pasa en la escuela cuesta mucho y no lo puede dilapidar”. Claro que la familia también “tiene un importante papel” que cumplir en este sentido, mientras que no es menor la “alta responsabilidad de la gestión política de la escuela”. Pone como ejemplo que “un maestro irlandés cobra el equivalente a 30 mil pesos” al mes, por lo que “está en mejores condiciones de ser buen profesor y de dedicarse a eso solo” sin tener que contar con varios cargos para percibir un salario digno que apenas le alcanza para llegar a fin de mes, como ocurre en la Argentina.

CONDICIONES DE LOS DOCENTES

Como padrino de tres establecimientos educativos de nuestro país determina que “hay que darle mejores condiciones a los maestros de la Argentina. Deberían tener mejores escuelas, menos alumnos por aula (en España tienen 25, como máximo), trabajar menos horas y cobrar más. Las condiciones son mucho peores que en España, donde un docente está cobrando  € 2.200, con un solo cargo, y con ese dinero puede vivir dignamente una familia”, compara. “Las buenas condiciones hacen más fácil el desarrollo de la tarea, invitan a hacerla mejor”, expresa y sostiene que “hay que destinar más dinero a la educación, cuidar más a las escuelas y a los docentes. Yo los veo, en general, interesados, esforzados, anhelantes. He visto en muchas conferencias aplaudir a 5.000 u 8.000 docentes de pie, agradecidos por el mensaje”, valora.

“He dicho muchas veces que la historia de la humanidad es una larga carrera entre la educación y la catástrofe, es decir, que la solución a los problemas de Argentina no va a estar en los despachos ministeriales, los bancos, las iglesias, las multinacionales, las industrias ni en los cuarteles sino en las escuelas”, remarca Santos Guerra y añade: “una educación de calidad es cara, pero no tener educación o tenerla mala es mucho más caro. La ciudadanía tiene que persuadirse y comprender que la educación es algo muy importante para el país”.

NUEVAS TECNOLOGÍAS

“La escuela prepara para la vida y hoy no se puede entender ésta sin la inversión en las nuevas tecnologías”, afirma y reconoce que “hay resistencias a la incorporación” de aquellas pero “la institución educativa no debe quedarse atrás. Tiene que entender que algunas de sus funciones deben cambiar, ya que “el conocimiento viene de múltiples sitios; no es el conocimiento de la escuela sino que tiene que dar criterios para ayudarle a los alumnos a encontrarlo y a discernir si aquel es riguroso o está adulterado por intereses comerciales, políticos, religiosos, espurios”, precisa. “Hay funciones nuevas y una de ellas es el acceso a las tecnologías, a la comunicación a través de las mismas”, enfatiza y aclara que el docente debe explicar “tanto sus beneficios como sus riesgos. Tiene que ser consciente; no puede estar alejado de la vida”, advierte en alusión a los peligros que se esconden detrás de las pantallas cuando los chicos hacen uso de Internet.

Los padres también deben garantizar la seguridad de sus hijos a la hora de utilizar estas herramientas. “Al menos deben preocuparse de que el chico esté encerrado en su habitación cuatro horas”, ilustra y alerta que el abuso en la utilización de estas tecnologías  “tiene otros riesgos” tales como “la soledad y el ser ermitaño del siglo XXI”, en referencia a los adolescentes que se pasan todo el día frente a la computadora.

GESTIÓN DIRECTIVA

“Es muy importante evitar los riesgos del autoritarismo, del gerencialismo, al convertir al director en mero gerente de una escuela. Ésta no es una empresa; no es lo mismo su finalidad, su estructura, su autoridad, su material”, detalla y sostiene que debemos “evitar esos riesgos de abuso de poder. Si hay una persona que piensa por todos, los demás no piensan. Si hay una persona que decide por todos, los demás no deciden y si hay una persona que se responsabiliza, los demás no se responsabilizan de nada”, expone. Para Santos Guerra es necesario “potenciar las dimensiones pedagógicamente ricas de la división: impulsar un proyecto, crear climas, coordinar. Es importante que se potencien las actividades más importantes pedagógicamente de la dirección, como lo son estimular, formar, proponer, felicitar, y no las más burocráticas, más controladoras y de amenazas”, añade.

EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA

Al consultarle cómo ve la educación en América Latina, en general y en la Argentina, en particular, declara que “en todos los países hay peculiaridades y aspectos genéricos. Cada uno tiene su historia, su contexto, su política, sus condiciones. No todos parten del mismo lugar ni tienen los mismos medios o la misma trayectoria. Entonces, hay diferencias y hay cosas geniales”, asevera. “El hecho de que estemos atravesando una etapa sellada por los ejes filosóficos de la cultura neoliberal nos está marcando a todos. Está dominada por el individualismo, la competitividad, la eficacia, por el relativismo moral, la privatización de bienes y servicios, el olvido de los desfavorecidos. Eso hace que la escuela hoy en todos los sitios tenga que ser una institución contrahegemónica, que va contra la corriente. Ir contra la corriente es más difícil que ir a favor pero sólo a los peces muertos los arrastra la corriente”.

Por otro lado, señala queArgentina tiene buenos profesionales, buenos docentes. Yo he visto aquí cosas que no he visto en mi país (España), como profesores que me han dicho:- ´he venido mil kilómetros para escucharlo´-, y se han pagado el desplazamiento, el curso y ven si entre dos o tres pueden comprar un libro. Eso me parece admirable”, revela.

Simpático, locuaz, carismático como pocos, el español Miguel Ángel Santos Guerra habló en profundidad mano a mano, respondiendo todas nuestras inquietudes. Palabras para reflexionar, ideas para desarrollar en acción si realmente queremos un giro hacia educación mejor para todos.

Producción: Mario Panelli (todoeducativo.com) y Marcelo Rivera (revistacolegio.com).

Fotos: Esteban Tomeo, Diego Gómez y Marcelo Rivera para Rima. Agradecimiento: M. Cecilia Mourelos

DESTACADO

¿QUIÉN ES SANTOS GUERRA?

Leonés de nacimiento y malagueño por adopción, Miguel Ángel Santos Guerra es Doctor en Ciencias de la Educación y catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga. Ha escrito numerosos libros y artículos sobre organización escolar, evaluación educativa y formación del profesorado. Diplomado en Psicología, Diplomado en Cinematografía, Catedrático de Didáctica y Organización Escolar, Director del grupo de investigación en el área de Humanidades de la Junta de Andalucía, Conferenciante en Universidades y Organismos de Portugal y México, ha escrito más de cuarenta libros como autor único (centrados, especialmente en organización, evaluación, género, participación y formación del profesorado); entre ellos se encuentran “Hacer visible lo cotidiano”, “Entre bastidores”, “La luz del prisma”, “La escuela que aprende”, “Una flecha en la diana”, “Arte y parte”, “Enseñar o el oficio de aprender”, “Arqueología de los sentimientos en la escuela”, “La Pedagogía contra Frankenstein” y “Pasión por la escuela». Algunos de sus trabajos, incluso, han sido traducidos a otros idiomas.

Santos Guerra fue profesor en todos los niveles del sistema educativo: maestro de primaria, profesor del Bachillerato, de la Universidad Complutense y de otras universidades españolas y extranjeras. Fue director de un centro educativo, del Departamento de Didáctica y Organización Escolar y del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga. Además, ha recibido numerosos premios por sus escritos y sus trabajos de investigación.

Escribe en el periódico La Opinión de Málaga y es colaborador de numerosas revistas nacionales y extranjeras. Es padrino de tres escuelas argentinas, en las provincias de Santa Fe, Mendoza y Jujuy y ha sido declarado Huésped de Honor en varias ciudades argentinas, mejicanas y chilenas.