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¿Cómo pasar de un equipo docente a una comunidad de aprendizaje?

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Verónica Caputi, Lic. en Psicología y especialista en Educación y Tecnología, directora de Nivel Secundario.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son los avances que tenemos disponibles. Si bien facilitan la enseñanza, muchas veces los docentes desconocen cómo implementarlas. Es allí donde las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC) entran en juego, ya que representan la aplicación adecuada de las TIC en el entorno educativo. Verónica Caputi, referente en el uso de  tecnologías para potenciar la educación, nos brindó una serie de consejos para perderle el miedo al cambio cultural y compartió experiencias que demuestran que es posible trabajar de manera colaborativa con herramientas tecnológicas.

Revista Colegio dialogó con la Lic. en Psicología y especialista en Educación y Tecnología Verónica Caputi, quien brindó la charla “Cómo pasar de ´invertí en tecnología´ a ´transformé la escuela´. ¿De qué hablamos cuando hablamos de innovación educativa con tecnología?”, en el marco de la 63° Jornada Federal de Gestión Educativa de ADEEPRA (Asociación de Entidades Educativas Privadas Argentinas).

Teniendo en cuenta que es importante pasar de las TIC a las TAC en el contexto educativo, Caputi brindó cinco consejos a los directivos para trabajar con tecnología en las escuelas: Les pidió que “no tengan miedo de iniciar procesos de cambio” y que “asuman el liderazgo del trabajo con tecnología como una estrategia de gestión”. Además, les recomendó que “no esperen que sea ´el momento´ para trabajar con tecnología; es decir, que estén dadas todas las condiciones (capacitación docente, equipamiento, etc.), porque pocas veces ocurre”. Deberían preguntarse, en cambio, “qué pueden hacer en esas condiciones (equipamiento, recursos humanos, capacitación docente, acceso por parte de alumnos y docentes a aparatos tecnológicos, wifi), para que la tecnología contribuya a la gestión de los aprendizajes de todos los actores de esta escuela”.

Consideró importante que los directivos “busquen y empiecen a seguir en las redes experiencias ya probadas de transformación de escuelas/clases con tecnología; personas que sean referentes en innovación y tecnología educativa”. En ese contexto, “se encontrarán con otros integrando esas redes y sentirán que no están solos”, además de intercambiar experiencias e inspirarse para generar ideas aplicables en sus escuelas. “Al mismo tiempo estarán ampliando su Entorno Personal de Aprendizaje (PLE)”. Es que, generalmente se piensa primero en equipar la escuela con tecnología; luego en capacitar a los docentes para que sepan manejar los recursos tecnológicos y, finalmente, en planificar propuestas de aprendizaje atravesadas por tecnología que lleguen al aula. “Busquen romper esa lógica lineal de pasaje  generando experiencias de aprendizaje con tecnología de las que participen alumnos y docentes simultáneamente”, sugirió.

TRABAJO COLABORATIVO

Para enseñarles a los alumnos a trabajar colaborativamente, esa forma de llevar a cabo la tarea diaria tiene que partir del equipo docente, que debe disponer de espacios y tiempos comunes para reunirse. “Preguntarme qué podía hacer para lograr reunir a mi equipo docente y crear condiciones de posibilidad para el trabajo colaborativo con ellos y entre ellos fue el punto de partida. La respuesta que elaboré a modo de estrategia de gestión vino de la mano de internet. Si internet revoluciona la idea de espacio y tiempo habilitando escenarios posibles de habitar diacrónica y sincrónicamente por distintos sujetos que logran interactuar, consumiendo y produciendo contenido en espacios virtuales, ¿por qué no expandir el límite de la escuela, los horarios y espacios de funcionamiento de la escuela en tanto establecimiento educativo valiéndonos de esa herramienta? ¿Por qué no apostar al trabajo colaborativo virtual entre los docentes para gestionar proyectos, proponer discusiones, producir creativamente?”, se preguntó Caputi, quien además es estudiante de la Diplomatura en Gestión de la Innovación Educativa en la Universidad Siglo 21.

La idea puede sonar tentadora pero ¿cómo hacerlo?, ¿con qué herramientas? Cuando empezó a funcionar Facebook Live, creó un grupo en esa red social al que llamó “Secundaria IVO Plenaria”, en el que incluyó como miembros a todo el personal docente de la Secundaria en la que se desempeña como directora, el Instituto Victoria Ocampo. A ellos les propuso usar Facebook teniendo en cuenta que todos eran usuarios de la plataforma y tenían experiencia en ella; por lo tanto, no era necesario que se capacitaran para usarla. Organizó una reunión plenaria presencial para tratar temas de agenda de ese momento y les anticipó que quienes no pudieran asistir podrían seguir la transmisión que haría a través de Facebook Live y participar comentando. La iniciativa fue un éxito por el porcentaje de participación de los docentes.

Mientras tanto, el video que quedó publicado funcionó como el equivalente de un acta de reunión, pero con el valor agregado de tratarse de un registro recuperable en cualquier momento y desde cualquier dispositivo por los miembros del grupo. Luego siguieron posteos que invitaban a docentes de determinado curso a discutir un problema “X” observable en los alumnos, usando el espacio de los comentarios. Caputi también compartió en ese grupo de Facebook archivos subidos a Drive con bibliografía que leyeron durante el encuentro virtual y comentaron de forma colaborativa entre los docentes, cada uno desde el lugar en el que se encontrara y en el tiempo que tuviera disponible. Se logró así funcionar como un grupo de estudio compartiendo la lectura crítica de los textos.  “Las experiencias anteriores funcionaron para algunos docentes como oportunidades de aprendizaje en servicio, porque si bien todos sabían usar Facebook, no todos sabían, por ejemplo, editar colaborativamente documentos. Lograron hacerlo auxiliándose unos a otros, lo que en sí mismo fue una experiencia colaborativa posible de ser transferida al aula”, destacó.

ARMADO DE UN TERRITORIO DIGITAL: ¡A PERDERLE EL MIEDO!

¿Cómo se puede armar un «territorio digital» para mejorar las relaciones entre el equipo docente y activar proyectos en las escuelas? Para ello, es necesario valerse de plataformas que pueden ser de acceso gratuito y conocidas por todos los docentes, como es el caso de Facebook u otras redes similares. “Lo importante es que la plataforma que se use sea amigable para que todos los docentes y directivos logren acceder a ella con facilidad, encontrarse ahí para habitarla rápidamente. Tiene que  funcionar como un espacio de encuentro diacrónico y sincrónico, capaz de alojar producciones compartidas, intercambio de materiales; de imágenes que hagan visibles las cosas que pasan en la escuela con el propósito de generar interacciones”, indicó.

“En una ocasión, me había comprometido con los docentes a presenciar los ensayos sobre la presentación de unos trabajos que expondrían sus alumnos en un evento institucional. Los docentes esperaban que yo les hiciera una devolución. Dado un imprevisto, no podía cumplir con esa expectativa; entonces, se me ocurrió pedirles que filmaran a un grupo de alumnos  por curso mientras ensayaban y que publicaran ese video en el grupo de Facebook del que participáramos. De esa manera, yo garantizaría mi presencia (virtual) y mi devolución (comentarios sobre el contenido del video). Así ocurrió, pero además se generaron interacciones muy positivas entre los docentes cuando ellos mismos empezaron a observar los videos que compartían sus colegas. Se produjo una observación cruzada entre pares que incluyó comentarios positivos entre ellos”, destacó la directora de Nivel Secundario, y aseguró que no hubiera sido posible que todo el equipo viera lo producido por todos los actores por cuestiones de espacio-tiempo. En cambio, de esta manera, profesores que presencialmente no se encontraban en el lugar, por trabajar distintos días de la semana, se encontraron en el “territorio digital” y pudieron luego articular planificaciones y generar proyectos.

Además, todos los registros producidos y publicados (videos, comentarios, explicaciones entre los docentes acerca de los proyectos que se compartieron) reemplazaron a los registros hechos tradicionalmente en los libros de actas que suelen guardarse en las Secretarías de los colegios, con la ventaja de poder ser consultados permanentemente desde cualquier lugar.

Según Caputi, la ventaja principal de crear un territorio digital colaborativo del equipo docente es que genera las condiciones de posibilidad para pasar de “equipo docente” a “comunidad de aprendizaje”. El territorio digital “hackea el tiempo escolar y el espacio escolar. Permite la expansión de la escuela a un espacio de encuentro (digital) al que se puede llegar y del que se puede salir dejando evidencia (con publicaciones e interacción) del recorrido hecho”. Al mismo tiempo, el hecho de que el docente “sea parte de una comunidad de aprendizaje lo ubica en un lugar novedoso que potencia procesos de meta aprendizaje”.

No obstante, la idea no es que los docentes “se conviertan en tecnólogos, sino que diseñen intervenciones pedagógicas pensando qué dispositivo tecnopedagógico necesitan, para promover qué aprendizajes”, lo que puede lograrse, inclusive, sin conocer variadas herramientas digitales. Es que, hoy por hoy, todo se hace más fácil teniendo como aliado estratégico a Google, “el nuevo Dios omnisciente. Tal vez no sepa con qué herramienta digital favorecer la discusión de ideas en mis alumnos pero si busco en Google ´aplicaciones para discutir ideas´, como resultado de la búsqueda accedo a  ´6 Herramientas para facilitar debates en internet´ (“https://blogs.iadb.org/…abierto/…/6-herramientas-para-facilitar-los-debates-en-internet…)”, ejemplificó.

La propuesta parece sencilla, pero es fundamental que la iniciativa la lidere el director, con la finalidad de llegar incluso a los más resistentes al cambio. Él es quien tiene que poder diseñar experiencias colaborativas que, si funcionan como tales, darán marco para que surjan nuevos liderazgos en ese hacer con otros. “Gestionar procesos de trabajo colaborativo implica gestionar emociones y construir lazos que puedan devenir en vínculos. Transformar la escuela implica estar dispuesto a transformarse y a ser transformado mientras se transforma. Lo identitario está presente; hay procesos intra e intersubjetivos que ofrecen resistencia o facilitan. Por eso, es muy importante considerar que cuando se le pide a un docente que sea parte de un proceso de transformación de la escuela resignificando su rol, se lo está confrontando con su identidad profesional. Tal vez, la resistencia al cambio sea una forma de sostener a ése que se es”, resumió la especialista en Educación y Tecnología.

Nota: M. Cecilia Mourelos