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Un docente argentino, entre los mejores del mundo

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Martín Salvetti dirige un proyecto de radio escolar con contenidos producidos por los estudiantes. Sus alumnos también hacen motocarros para que puedan ser entregados a cartoneros y reemplazar así a los caballos. Es jefe del área de Automotores y responsable de Formación Profesional para Adultos de la Escuela Técnica N°5 de Temperley y fue seleccionado como uno de los 10 finalistas para recibir el premio para el mejor docente del mundo 2019, que finalmente fue entregado el 24 de marzo en Dubai al keniata Peter Tabichi (ver aparte). Acá, la historia y las ideas de un profesor inquieto e innovador que enseña en el mismo establecimiento en el que se formó en su adolescencia.

Era una tradición de la Escuela Técnica 5 de Temperley. Había un equipo de fútbol de profesores y otro de alumnos. Los sábados se juntaban a jugar en “la canchita de las monjas”, un predio ubicado detrás del Colegio Bolívar de Lomas de Zamora. Martín Salvetti arrancó en el equipo de los docentes cuando era preceptor. Pateaban la pelota y después se sentaban con los chicos “a hablar de la vida”.  Había sido alumno de esa misma escuela; su mamá era preceptora. Siempre habían valorado el diálogo y ahí, en esa canchita, se dio cuenta de que esos momentos de escucha significaban mucho también para sus estudiantes.
En ese entonces, él trabajaba para pagar sus estudios en un instituto privado y cursaba Periodismo en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, pero la docencia lo fue atrayendo cada vez más y decidió capacitarse en el Instituto de Formación Docente de Brandsen. Durante la crisis de 2001, cuando el director de la Escuela, Héctor Deluca, buscaba estrategias para evitar la deserción, pensó inmediatamente en él para el proyecto de Radio. Salvetti encaró la propuesta junto a Fernando Casalao, un profe de Taller también entusiasta que había estudiado Cine. Los estudiantes no tardaron en prenderse. Empezaron haciendo entrevistas en los recreos, con un grabador, un micrófono y una libreta. Y después, entre todos, aprovechando su preparación técnica, armaron la primera estructura de la radio en un aula pequeña. “La Cinco” (la FM 88.5) comenzó a crecer y el abandono empezó a bajar, al ritmo de la implementación de otros proyectos. Los índices de deserción se redujeron de un 24 a un 5 por ciento. Los chicos encontraron ahí un lugar más de inventiva y pertenencia.

Con el tiempo, la primera radio escolar con una señal FM obtuvo diversos premios. El profe Salvetti cuidó ese tesoro y siguió innovando con otras iniciativas. Hasta que este año, el reconocimiento le llegó a él. Fue seleccionado como uno de los 10 mejores maestros del mundo entre 10 mil nominados de 179 países. Hoy acaba de ser homenajeado en Dubai con toda la espectacularidad que reviste la entrega del premio conocido por el Nobel de la Educación, que organiza la Fundación Varkey y entrega un millón de dólares al ganador. Feliz por haber mostrado su escuela al mundo y después de haber felicitado y abrazado al docente keniata junto a los otros finalistas, habla con Revista Colegio en el impactante Hotel Atlantis. Está en Emiratos pero sigue conectado a través de mensajes a su escuela y a la radio escolar que vio crecer. Su clase magistral en el Foro Mundial de Educación y Habilidades consistió en un programa de radio en el que los asistentes de distintas países ejercitaron la expresividad con trabalenguas y otras actividades.

En Temperley lo esperan más programas y un estudio que tiene su identidad, decorado por fotos que muestran a los chicos del Industrial junto a escritores, músicos, periodistas o alumnos de otras escuelas; algunos de los tantos miembros de la comunidad que a lo largo de los años fueron invitados a ese espacio de creación.

C-¿Qué significa para vos haber sido seleccionado como uno de los 10 mejores docentes del mundo?

S- Estoy feliz. La distinción internacional me dio la oportunidad de mostrar por primera vez los proyectos de la escuela al mundo, ver lo que está sucediendo en otros lugares. Acá conocí realidades muy diferentes, pero veo que nos une la misma pasión y el deseo de innovar y defender nuestra profesión. Festejamos con mucha alegría con Peter porque él tiene un proyecto increíble y, en definitiva, todos ganamos, porque trabajamos por la educación.

C-¿Qué personas influyeron en tu pasión por la enseñanza?

S-Mi mamá, que fue preceptora de la escuela cuando yo también era preceptor, y los grandes profes y compañeros que tuve en la Técnica me transmitieron un gran respeto por la educación y los chicos. El diálogo para nosotros siempre fue muy importante y te puede ayudar mucho en momentos clave. Cuando yo cursaba el tercer año pensé en cambiarme de escuela para pasar a la modalidad Comercial pero la profe Maggio, que era la vicedirectora de ese entonces, se tomó el tiempo para hablarme y explicarme que me veía potencial en el industrial, que estudiar acá me iba a servir para un futuro. Me acordé de eso hace unos días porque el hijo de esa docente fue quien se ocupó de organizarme un homenaje en el Club Temperley para celebrar mi nominación.

C-¿Tuviste problemas para arrancar con un proyecto como la radio en una escuela Técnica?

S- No. Y eso que lo pensamos en un momento difícil. En plena crisis de 2001 nos preocupaba ver cómo retener a los chicos. Entonces, el director Deluca nos reunió al grupo de profes para decidir qué proyectos se trabajaban como parte del plan de Arte en las Escuelas. Me dijo: ´Martín, vos, hacete cargo del proyecto de la radio´ y me dio libertad. En la docencia sabemos que, a veces, para hacer estas cosas tenés que pasar por el borde de lo legal porque siempre te encontrás con trabas y palos en el camino. Y aquellas personas que queremos generar proyectos y que los chicos trasciendan más allá de la escuela nos frustramos si nos quedamos en esa burocracia. Afortunadamente, además, vimos que los chicos que estaban todos los días con las herramientas y amaban los fierros también se sentían muy bien en la radio. Que les pasaban muchas cosas y las podían expresar. Que les gustaba ser escuchados. Eso lo supe como alumno y, después, como preceptor. Compartí muchas charlas con los estudiantes. Sobre todo después de los partidos que jugábamos los sábados, que eran momentos que nos acercaban. Siempre nos quedábamos hablando de la vida y los chicos se soltaban. Ahí tomé realmente dimensión de lo importante que eso era para ellos.

C-¿En qué alumnos pensás cuando te acordás de los comienzos de la radio?

S-Hay diez o 15 chicos que marcaron el compromiso hacia la radio. Hicieron las paredes, el estudio, la acústica y pensaron los primeros programas. Hoy tienen más de 25 años. Algunos de ellos siguen viniendo. Se sienten valorados. Hay que tener en cuenta que sólo el 2 por ciento de los chicos de esta escuela es del barrio. La mayoría viaja cerca de dos horas por día sólo para llegar y volver. Los chicos vienen a la radio a contra turno, después o antes de clases. Pasan mucho tiempo acá pero quieren estar. Son protagonistas y reciben a alumnos de otras escuelas, entrevistan a referentes de la comunidad y a distintas personalidades.

C-¿Ese rol activo que tienen en la radio se traslada a otros proyectos?

S-Sí. La programación está pensada enteramente por ellos. Planifican los programas para las 24 horas los 365 días del año. Ellos hacen la radio y esa autonomía y esa confianza se va trasladando a todo. Nosotros los involucramos. Y muchas veces ellos traen ideas y después van tomando forma acá. Se engancharon muchísimo, por ejemplo, con el proyecto “Un carro por un caballo”. La Municipalidad de Lomas nos hizo llegar a la escuela las motos incautadas que nadie reclama. Nosotros las reparamos y les anexamos un carro de hierro. Así creamos un proyecto para sustituir la tracción a sangre. Cuando termina el proceso, le entregamos los motocarros al municipio y desde ahí se encargan de dárselos a cartoneros o a gente que trabaja con caballos para que reemplacen a los animales.

C-¿Qué desafíos enfrentaste en los últimos años?

S-Me parece que hay que desarrollar nuevas estrategias para que el chico tenga una buena etapa escolar de aprendizaje. A los docentes nos está faltando esa herramienta. Yo veo que el diseño curricular está atrasado. Y no hablo de cuestiones tecnológicas. Como escuela técnica, con 1500 alumnos, tenemos alcance y relación con la tecnología; el problema no lo tenemos ahí sino en los contenidos, en el diseño curricular que no acompaña el cambio. Hoy tendríamos que estar dando mucho más acerca de energías renovables o cuidado del medio ambiente y eso todavía cuesta. Los chicos están viendo por televisión o redes sociales autos eléctricos, híbridos y nosotros todavía no lo tenemos. Los chicos no pueden aburrirse en la escuela.

C-¿En qué proyecto pensaste cuando supiste que podías ganar un millón de dólares?

S-No pienso en el premio económico porque desde mi punto de vista para mí haber quedado como finalista al Global Teacher Prize que entrega la Fundación Varkey ya fue un gran premio.

Hace tiempo vengo pensando en el proyecto de los juegos para plaza con energías alternativas. Si podemos conseguir una máquina que me falta para carpintería creo que ya estamos para arrancarlo. El segundo proyecto que estamos armando es similar de los motocarros pero la idea es acondicionar las motos para trasladar a personas con movilidad reducida. Adaptar las sillas de rueda a la moto. Los vamos a hacer.

El premio económico finalmente fue para el proyecto de Peter, pero yo casi no pensaba en eso. Claro que si llegáramos a tener un espaldarazo económico podríamos desarrollar éstos y muchos proyectos más.

C- Caso todos los docentes del mundo que quedaron como finalistas tienen en común que lograron establecer un vínculo con la comunidad. ¿Cuán importante es que los chicos se comuniquen, se conecten y trasciendan las paredes del aula?

S-Es muy importante. Y es un proceso. Yo lo veo en las distintas etapas de mi desarrollo docente. Primero, con la radio lo que más valoramos fue que el chico trabajara la expresión y mejorara la lectura. Después, que trascendiera con la comunicación más allá de la escuela, que pudiera plasmar lo que estaba aprendiendo, relacionándose con la comunidad.

C-Un alumno tuyo me contó que vio pasar un motocarro cuando estaba caminando por la calle con su mamá y le mostró orgulloso que eso que veía era para reemplazar a los caballos y que lo había hecho en la escuela. La mamá se emocionó y lo felicitó, admirada de que había trabajado en algo para ayudar a los demás.

S-Sí, les pasan esas cosas. Es enorme la satisfacción que les da ver que lo que hacen se usa en la comunidad. También son increíbles las devoluciones que tienen en la radio. Los escuchan los comerciantes, la abuela, los amigos. Difunden el reclamo de un vecino. Creo que ese vínculo que logran establecer y ver lo que pueden conseguir es lo mejor que les puede pasar.

Peter Tabichi

El festejo y la historia del docente keniata que ganó el Nobel de la Educación

El actor Hugh Jackman abrió el sobre que contenía la definición y leyó su nombre. Peter Tabichi, profesor de Matemática y Física en una Escuela Secundaria de Kenia, fue rodeado inmediatamente por los otros 9 docentes finalistas, incluido el argentino Martín Salvetti.

Peter alzó el Global Teacher Prize, mientras era aclamado por 1700 personas de 144 países entre fuegos de artificio y una pantalla de 360 grados que lo proyectaba a lo grande, entre imágenes de estrellas doradas que parecían cobrar distintas dimensiones.

La ceremonia que tuvo lugar en el Hotel Atlantis de Dubai, como parte del astronómico homenaje que la Fundación Varkey hace a los docentes que desarrollan una labor extraordinaria, siguió con un pedido de Peter a su padre. “Ven para el escenario, le dijo, y cuando el hombre llegó hasta ahí quebrado de la emoción le tendió el galardón dorado para que fuera él quien lo sostuviera y le agradeció por sus enseñanzas.

El maestro Keniata viene de una larga tradición docente. Su padre, de hecho, fue maestro y también le enseñó a él. Su madre murió cuando él tenía 7 años. Peter, que es hermano franciscano, lleva su vocación con un gran orgullo y dona el 80 por ciento de su salario.

Su escuela está ubicada en Pwani, una aldea del valle del Rift y es tan carente que el 95 por ciento de sus alumnos son pobres, a un tercio le falta el padre o la madre y los problemas de drogas, embarazos de adolescentes y suicidios están a la orden del día.

Sus estudiantes con frecuencia se saltean comidas, por lo que Peter armó un comedor dentro de la escuela. La comunidad está golpeada por disputas internas por la posesión de la tierra que terminan violentamente. Un conflicto desencadenado en 2007 terminó en una matanza generalizada. Los alumnos proceden de siete tribus diferentes y tienen, en general, una baja autoestima. El trabajo de Peter abarcó diversas áreas. Creó un Club de Paz para que los alumnos enfrentados se socialicen y un Club de Ciencias en el que conecta los contenidos con la realidad del entorno y los motiva a innovar. El interés elevó la asistencia y, a través de la ejercitación, fueron surgiendo ideas. El proyecto de un grupo de sus alumnos para que las personas ciegas puedan medir objetos obtuvo un premio nacional y calificó para un certamen internacional. Sus estudiantes fueron ganando confianza tan pronto como empezaron a verse reconocidos por ésa y otras iniciativas.

Su profesor también se ocupa de la situación de inseguridad alimentaria, un grave problema en su área de influencia. Consciente de que las enfermedades que padecen los chicos derivan de deficiencias en la forma de trabajar la tierra, decidió capacitar a adultos y chicos sobre modos de cultivarla  para obtener productos de mejor calidad. Hoy todos aplican esos conocimientos y se turnan para cuidar sembrados comunitarios a pequeña escala, para alimentar a sus alumnos. Los mismos que después de la premiación le llenaron la casilla del celular de mensajes de felicitaciones.

Sunny Varkey, creador de la Fundación organizadora, expresó su confianza en que la historia de Peter “anime a otras personas a ingresar a la profesión docente y que sea un foco en el trabajo realmente inspirador”. El referente argentino de la entidad, Agustín Porres, sostuvo que el reconocimiento del trabajo de éste y otros docentes a nivel mundial es fundamental para motivar a otros y devolverles la confianza que todos necesitamos como sociedad”.

El profesor de Kenia anunció que destinará el dinero del premio a proyectos que beneficien a su comunidad. Después de recibir el premio conversó con Revista Colegio y dedicó un mensaje para el finalista argentino: “Martín Salvetti hizo que sus sueños se hicieran realidad y esto es una prueba de que los profesores de su país y de distintas partes del mundo pueden hacer mucho. Cuando se unen la pasión y el esfuerzo  aparece algo grandioso. Y es algo que se tiene que valorar”.