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Gustavo Iaies: “Suspender la presencialidad fue una decisión apresurada”

Gustavo Iaies: "Suspender la presencialidad fue una decisión apresurada"

Gustavo Iaies: "Suspender la presencialidad fue una decisión apresurada"



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Revista Colegio entrevistó a Gustavo Iaies, Máster en Educación, con orientación en Política Educativa, quien hizo un repaso por lo que ocurrió desde el inicio de la pandemia en el sistema educativo argentino. “Las escuelas son un enorme contenedor y el rol de los maestros es trascendental. La sociedad se dio cuenta del rol importante del docente y de la importancia de la escuela“. Manifestó que “los chicos necesitan certezas” y “nadie les explicó nada claramente. Suspender la presencialidad fue una decisión apresurada”.

¿Qué balance hacés de este primer año de pandemia en relación con la educación?

Hubo un primer mes donde estábamos todos muy golpeados, y al hablar con los directores de las escuelas no se entendía bien para dónde correr. Los directores pedían ayuda sin entender del todo el contexto como para dar un apoyo efectivo. Los tiempos se empezaron a estirar y esos tiempos empezaron a hacer daño. Un nuevo actor empezó a tener un papel importante: los padres, que antes se quejaban de todo lo que no podían parar en los chicos. Empezamos una etapa nueva donde los padres antes eran socios de los chicos y la gran pregunta en la escuela fue cómo vincularse con esos padres, qué pedirles y cómo trabajar con ellos. La sensación era que los papás estaban instalados en la queja, y empezamos a entrar en una etapa nueva.

Tengo la certeza de que trabajar en este contexto va a requerir saberes nuevos. Fue muy difícil para la escuelas construir una estrategia común de trabajo. Faltó en muchos casos articulación; los directivos estaban muy desorientados y, para los maestros, fue complejo entender que era importante que sigan trabajando los chicos pero también entender sus realidades, con un docente que se vincule con ellos, preguntarles cómo estaban. Hay que entender que en esta sociedad las escuelas son un enorme contenedor y el rol de los maestros es trascendental. La escuela nos da un canal de trabajo pero el canal de trabajo en casa no hay que descartarlo; no es poco valioso. Trabajo, vínculo y presencialidad se ha notado como fundamental, pero apareció la posibilidad de investigar, y que puede haber instancias virtuales que complementen la escuela y que los chicos investiguen solos. Empezaron a pasar cosas en esta nueva escuela, en contextos inciertos. Empezamos a descubrir que sin presencialidad no hay escuela pero que puede haber instancias virtuales que la construyan. Comenzamos a descubrir así una nueva escuela, que nos ponía a docentes y alumnos en otro lugar.

Si uno ve la vuelta de los chicos a la escuela, es notable cómo los pibes se apropiaron comprometidamente del tapabocas, del hábito de lavarse las manos, de mantener distancia, etc., pero nadie le dice a los chicos claramente lo que pasa. Los chicos tienen que ser parte pero no rehenes del conflicto.

¿Qué opinás de la decisión del Gobierno de suspender las clases presenciales en el AMBA?

Yo creo que fue una decisión apresurada y que a los chicos nadie les explicó nada claramente. Les habíamos planteado que si nos cuidábamos con las pautas lavado de manos, tapabocas, etc. y los hicos hicieron todo eso. Y perdimos de vista la huella del año pasado, que fue muy duro, y recrear ese escenario es muy difícil para los chicos. No pueden pensar que ahora va a pasar lo mismo, deberían poder ver que esto va a terminar.

A los padres se los nota mucho más comprometidos…

Creo que los padres descubrieron un nuevo papel para jugar, que no son maestros suplentes. Los padres están para crear un diálogo con la escuela y pedirles futuro para sus hijos. Me parece un buen augurio lo que sucede si la demanda viene por el lado del diálogo y de la calidad educativa. El esfuerzo es mucho más grande del lado de las madres que de los padres y me parece que la escuela debe replantearse la relación con los padres y cómo gestionar sus demandas.

Los padres no van a permitir que la falta de presencialidad dure más de 15 días porque todos estamos dispuestos a que no dure más. Los chicos no pueden volver a sufrir este distanciamiento de su escuela, de su maestro, de sus compañeros y que no pierdan diálogo con sus pares. Los chicos necesitan certezas y nosotros debemos construirlas. Necesitan un mundo adulto que les diga cuál es el camino. Somos adultos y tenemos que asegurarles un camino. Debemos separar el mundo adulto del de los chicos, que necesitan certezas. Y nosotros las vamos a tener que construir aunque no las tengamos.

¿Cómo gestionamos este momento de tal incertidumbre?

Los directivos no pueden dejar solos a los docentes. Tienen un desafío enorme. Una escuela es un conjunto de personas que construyen un colectivo; no se puede dejar ni a los docentes ni a los chicos solos. Y no hay que perder tampoco las “viejas tecnologías”, porque es bárbaro tener una computadora nueva pero también sirve tomar un material gráfico, un libro  e investigar, leer, debatir, contar una historia, así que cuidado: no nos engañemos con que si no hay tecnología no se puede trabajar. Hay que pensar un modelo de trabajo y buscar certidumbes.

¿Coincidís con que ésta es una extraordinaria oportunidad para repensar la escuela y ponerla en el centro de debate de las prioridades de la sociedad argentina?

La sociedad se dio cuenta del rol importante del docente y de la importancia de la escuela. Para los chicos es una institución y la sociedad recuperó el valor de la escuela. Hay que repensar el vínculo con las familias y trabajar juntos para resignificar los modelos, para construir juntos una escuela que guíe, que contenga, que dé pautas. No es ni la vieja escuela ni todo lo contrario. Este tiempo nos ha demostrado que la virtualidad aporta herramientas importantes y eso nos permite pensar esas cosas, qué descubrimos en estos campos y que nos gustaría hacer hacia delante. No es cambiar todo ni dejar todo como estaba. Debemos pensar qué cosas nuevas nos aportan valor y qué cosas de siempre no podemos perder.

Seminario “Educación: ¿Cómo adaptarse al cambio?”

Ante un auditorio compuesto por más de 200 referentes del ámbito educativo nacionalBanco Supervielle y Adiras junto a @revistacolegio desarrollaron el 20 de abril el seminario “Educación: ¿Cómo adaptarse al cambio?“.

Gustavo Iaies fue uno de los oradores, junto a Francisco Lehmann, miembro del Think tank Nueva educación) y el Lic. Marcelo Rivera, director de la Revista Colegio y fundador de Consultora Copérnico, y fue moderado por Pablo Orcinoli, de la consultora Prolugus.

Gustavo Iaies es especialista en política educativa (Universidad San Andrés) y Licenciado en Ciencias de la Educación (Universidad de Buenos Aires). Entre 2000 y 2001 fue secretario de Educación Básica del Ministerio de Educación de la Nación; entre 2002 a 2006 fue asesor de la Subsecretaría de Educación Básica de México; desde 2004 dirige el Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP); entre 2004 a 2007 coordinó el Programa de Evaluación Estructural de los Sistemas Educativos de  Chile, Colombia, Costa Rica y México (Fundación CEPP – Fundación Konrad Adenauer).

Además, entre 2014 y 2016 fue docente de la materia “Modelos educativos en América Latina”, en la Universidad Torcuato Di Tella; Desde 2010 a la actualidad es Director del Centro de Recursos para la Evaluación y el Cambio Educativo (CRECE); desde 2017 es director de la Escuela de Gestión educativa de la Universidad ESEADE. Es analista de política educativa en Clarín y La Nación y desde 2015 hasta la actualidad coordina los equipos de educación de Sergio Tomás Massa.


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