Revista Colegio

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¿Qué nos brindan los  conflictos en las aulas?



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Los conflictos como sabemos son un fenómeno común y natural, que están presentes en todos los ámbitos y por supuesto también en los colegios. Si nos tomamos un tiempo para observarlos, podemos darnos cuenta que muchos de los conflictos que a menudo que tienen lugar en las aulas están motivados no sólo por peleas, o por poca la disposición para trabajar en equipo, o por una comunicación deficiente,… sino también principalmente por una marcada carencia de habilidades para la resolución colaborativa de los mismos.

Con espíritu optimista, considero que los inevitables conflictos,  nos brindan enormes oportunidades.  A través de los mismos podemos:

  •  enseñar y aprender  un método para manejarlos de manera constructiva,
  • desarrollar la inteligencia interpersonal, y
  • educar en valores.

Estas tres desafiantes ideas, se entrelazan consistentemente cuando abordamos de manera sistemática  los contenidos de la resolución de conflictos.

A través de juegos y estrategias diversas nuestros alumnos y alumnas, comienzan a describir los conflictos desde distintas perspectivas, y a entender que los hechos, las palabras y las situaciones pueden tener disimiles significados, según cómo y por quién sean percibidas. También aceptan que el miedo y el enojo son naturales, y que los conflictos pueden escalar hasta generar indeseables hechos de violencia. Aprenden a reconocer y expresar sus emociones negativas de manera apropiada; y a estar de acuerdo aún, en el desacuerdo.

Aprenden a manejar de modo más eficaz la única herramienta que poseemos los seres humanos para comunicarnos, “el lenguaje”, tanto el verbal como el no verbal. En este campo nosotros utilizamos Chatball como  recurso lúdico didáctico.

Se los incentiva a desarrollar sus potencialidades creativas, para lograr fluidez, flexibilidad y originalidad en el momento de encontrar alternativas innovadoras para la situación conflictiva.

Comprenden la diferencia  entre inventar opciones del hecho de tomar decisiones; se ejercitan en evaluar no sólo la factibilidad de las soluciones propuestas, sino también a evaluar riesgos y consecuencias de cada una de ellas.

Estoy muy convencida de que propiciar este tipo de aprendizajes desde la más temprana edad, permite obtener y desarrollar competencias que les serán provechosas en todo tiempo y lugar dado que fundamentalmente incorporarán habilidades que podrán utilizar  a lo largo de su vida.

Experimentar y desarrollar las habilidades que  promueve y fomenta la resolución de conflictos, dista de ser  un mero aprendizaje formal, es un aprendizaje para la vida.

María Teresa Clérici


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