Revista Colegio

Las mejores propuestas educativas

100 años educando construyendo la Paz y haciendo el Bien



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En el Sur de Chile, en la ciudad de Puerto Montt, se encuentra el Colegio Arriaran Barros, un colegio fundado por el Pbro. Juan L. Elgueta como Escuela Parroquial San Juan Evangelista, para luego el año 1925, gracias a la Sra. Carmen Arriarán Barros, se construye un nuevo edificio, dando su nombre a la escuela en reconocimiento a su generosidad. Es así que, por años, este proyecto educativo ha formado generaciones de estudiantes bajo un sello católico, donde la formación en valores y de excelencia son inigualables.

Una comunidad educativa liderada por el director Sr. Mauro Figueroa, su equipo de directivos, docentes y asistentes de la educación, todos de la mano de las hermanas Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, que llegaron al colegio 1951, plasmando juntos su fe y su carisma en cada lugar y en toda la comunidad de estudiantes y apoderados (as).

Recorrer cada espacio del colegio, es una aventura educativa enriquecedora y llena de aprendizajes para todos,  es un espacio educativo con sentido, donde se respira un ambiente de humildad, de sencillez y de amor por educar, los estudiantes tienen posibilidades de acceder a laboratorios con excelentes instalaciones, salas de clases amplias y muy bien implementadas, espacios para desarrollar habilidades musicales y artísticas; las clases que se imparten permiten el desarrollo de habilidades blandas y aprendizajes de contenidos de alto nivel,  pero una característica inigualable, es el ambiente comunitario que se vive y se ve en todo momento, cada una de las personas que conforman esta comunidad, manifiestan y transmiten un espíritu de servicio y entrega a la misión evangelizadora.

Durante todos estos años, los desafíos no han sido pocos, las hermanas con gran humildad, entrega y abnegación han avanzado junto al equipo del colegio, implementando innovación, metodologías y programas formativos que se han adaptado a los diferentes desafíos de cada época, siendo visionarios y comprometidos con los cambios, lo que, en estos cien años, ha permitido formar a muchas generaciones de estudiantes y familias que hoy siguen en esta comunidad.

Cabe destacar e impresiona la gran gestión que hay detrás de esta institución, la que se refleja en un ambiente grato, gentil, ágil y donde cada participante de la comunidad es reflejo se servicio y amabilidad. Observar las clases, las relaciones interpersonales, los espacios de recreo, las salas de profesores, la recepción de colegio, acoge, emociona y transmite Paz para hacer el bien, a tantas personas y a mí, en una visita inesperada y espontánea, que permitió conocer la esencia pura de un lugar que educa con amor y compromiso, para alcanzar la excelencia no solo académica, sino la más importante para la vida.

Que este lugar de paz siga creciendo a lo largo de la historia, que el espíritu de San Francisco de Asís continúe guiándolos por muchos años más y que su ejemplo trascienda fronteras no solo en el sur de chile sino en todo el mundo.

Nota: Milena Schublin Bisquertt


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