Revista Colegio

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Alejandro Schujman: El arte de poner límites



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El reconocido psicólogo Alejandro Shujman brindó una conferencia en el Complejo Educativo Nuestra Tierra de la localidad de Canning. Tuvimos la oportunidad de compartir junto a la comunidad de la institución la presentación “Padres, no pares” y conversamos con el protagonista sobre las reflexiones que nos dejó el encuentro, que profundizó sobre la generación de padres que actualmente tiene grandes dificultades de comunicación y de marcar límites con sus hijos adolescentes.

¿Cambió la adolescencia?
No cambió la adolescencia, los que cambiamos somos los adultos. Estamos haciendo todo al revés. Les damos un voucher abierto a una degustación de todas las adicciones posibles, lo cual es una locura. Por eso digo que la adolescencia no ha cambiado, lo que ha cambiado es la manera que tenemos los adultos de percibir la adolescencia.
Un adolescente precisa hoy lo mismo que precisábamos nosotros cuando éramos adolescentes, sobre todo “Amor”, no desde el discurso porque no nos escuchan todo el tiempo pero no dejan de mirarnos y la “Gestión de emociones”, para darnos cuenta del umbral de frustración…
Otra pavada que solemos decir es que “ellos son nativos digitales, por eso están tan pendientes del celular…” terminemos con semejante pavada por favor, no nacen con el cordón umbilical con USB. El error es nuestro cuando le damos un celular a los dos años para que se entretenga mientras conversamos o miramos Netflix.
Si están en un contexto tecnológico-digital que no está diseñado para conservar la salud mental sino para entretener y consumir.

¿Qué es ser padres hoy?
Ser padres hoy es acompañar a nuestros hijos en el camino de crecer, dejar señales para que entren al mundo adulto con la mayor cantidad de herramientas posibles. Pero le estamos dando una caja de herramientas equivocada y es por eso que las generaciones más jóvenes tienen tantas dificultades para afrontar los desafíos de la vida adulta. Esta generación actual de padres viene de una generación de padres muy autoritarios. No leían a Piaget sino que levantaban la mano con la “chanclet”. Y nos hemos ido de un extremo al otro, una generación actual de madres y padres amorosamente tibios. Y doy un ejemplo: ¿a quién se le ocurriría fomentar que un bebé ponga los dedos en el enchufe? Bueno, explíquen la diferencia entre esto y el UPD, porque hay padres que hasta le compran alcohol y fomentan esto. En general los chicos terminan esta barbaridad en mal estado, algunos con coma alcohólico, vandalizan el colegio y los alrededores, pero siguen año tras año fomentando algo que no tiene ninguna razón. Ni hablar de los pibes de pueblo que van por la ruta de un pueblo a otro a fiestas donde no hay ningún tipo de control, en fin, una locura.

¿Qué es lo que todos queremos para nuestros hijos?
Seguramente que sean felices, pero no les enseñamos a crecer, a sufrir, a tolerar frustraciones y yo he sido un padre muy culpógeno, muy sobreprotector sobre todo con mi hijo Santi. Pero hay que sacar el chip de castigos y penitencias. Aprendamos a gestionar la culpa y armemos redes de padres y madres que piensen como nosotros y que tengan claro que las relaciones deben ser asimétricas con los adolescentes.
Los padres debemos ser como la torre de control de los aviones, es decir, la torre no va detrás de cada avión hasta el destino, se queda en su lugar, pero da señales fundamentales. Un ejemplo claro: el viaje de egresados a Bariloche da mucha angustia y algunos padres no pueden con su genio y van a Bariloche con sus hijos con cualquier excusa. Hasta conozco un caso de una madre que se fue con su camioneta detrás del micro en la ruta. Por eso creo que es buena la metáfora de la torre de control de los aviones o el faro de los navegantes.
Otro ejemplo que es aplicable es cuando les enseñamos de chiquitos a andar en bicicleta, tratamos de estar cerca para cuidarlos pero en un momento hay que darles el envión para soltarlos y que aprendan a pedalear, a tener equilibrio, a frenar sin caerse, es decir cerca para cuidar, cerca para impulsar, pero sin asfixiar, sin meterse en el camino. Es importante darnos cuenta que a veces como una manta corta, cubrimos lo que no hay que cubrir y dejamos a la intemperie zonas fundamentales.

Padres, no pares…
Es una muy mala noticia que “se nos haya caído una letra” y no nos demos cuenta que hay que recuperarla. Nos hemos transformado en pares y nuestros hijos necesitan madres y padres presentes. Bienvenida la crianza respetuosa, ningún tipo de violencia es tolerable, pero les hemos dado a nuestras jóvenes generaciones tal poder que se han vuelto tiranos. Debemos recuperar la asimetría, respetando todos los derechos de los jóvenes. Esta es una generación de padres rehenes de hijos tiranos y el poder se los hemos dado nosotros y les queda enorme. Y a veces nos piden a gritos que recuperemos ese lugar sin que nos demos cuenta.
No vamos a traumar a nuestros hijos por decirles “a esa fiesta no vas”, ¿cuál es el problema de decirles alguna vez que “no vas”? Sí se enojará, es muy probable, pero si no tengo la seguridad que hay responsabilidad, que hay un marco seguro, ¿por qué dejarlo ir? Los chicos saben que hay situaciones que son un disparate. Los adolescentes no tienen totalmente desarrollado el cerebro prefrontal con lo cual es como un auto que toma velocidad y que no tiene frenos ABS. Entonces antes de las fiesta nos dicen “no voy a tomar” pero en plena diversión, con la adrenalina y la dopamina en alza, con la música al taco, las pulsaciones a full y algún condimento extra es probable que pierda el control porque no tienen control inhibitorio.

No seamos “Padres Panini”
Con la plata que me daba mi abuelo yo compraba figuritas. Fui muy feliz jugando y juntando figuritas. Pero hay un señor que hizo un emporio del negocio de las figuritas, que es Panini. En su página web Panini da el servicio garantizado del álbum lleno. Cada figurita que te falte del álbum por el precio de un paquete Panini te la envía a tu domicilio para que tus hijos llenen el álbum del mundial, etc. El servicio es perfecto: “álbum lleno garantizado”. Este ejemplo es para que no maltraten a sus hijos dándole todo lo que piden, porque en la vida nadie nos da el “álbum lleno garantizado” sino más bien un par de remos para remarla.
Debemos tener en cuenta para plantarnos en el “no” si hay algún trastorno de ansiedad o riesgo psíquico-físico y en ese caso consultar a un profesional que nos respalde. Pero aprendamos por favor a decir “NO”, a la previa con alcohol por ejemplo en los cumpleaños de 15, en las fiestas UPD. Pero les aviso que los chicos compran alcohol a los 15, 16, 17 años con la plata que le sacan a los padres. En la fisura de las creencias de los padres se construyen las patologías de los chicos. El alcohol se ha naturalizado a temprana edad de una manera absurda por la complicidad de los adultos. En mi adolescencia se había naturalizado fumar tempranamente y así es como muchos han sufrido las consecuencias de no poder dejar de fumar.
Debemos salir de esa trampa y perder el miedo a decirles “NO”.


Factores de protección
Es fundamental el diálogo con los adolescentes y establecer puentes de confianza. Generar espacios de disfrute compartido. ¿Sabemos qué les gusta? Y si sabemos, ¿compartimos ese tiempo de disfrute con ellos o ellas?
Amor y gestión de emociones se educan con el ejemplo. En la patología adictiva se vive en la cultura de la inmediatez. Las redes son un gran ejemplo de eso. Un sitio de apuestas es otro ejemplo de generación de dopamina con fines adictivos. Los grandes shots de dopamina liman las terminales nerviosas y las debilitan por el ímpetu dopaminérgico y se crea un circuito adictivo. Esto no es casual, es creado para generar culturas adictivas.
Hay una enorme incapacidad de esperar, no hay pausas para reflexionar. Todo debe ser YA!. Y debemos crear una cultura de cambios de esa cultura para no librar batallas equivocadas. Pero si hacemos siempre lo mismo no habrá resultados diferentes. Crecer da miedo y los chicos, si no los acompañamos, se apoyan en 3 muletas: el consumo de alcohol y sustancias, tecnología en exceso y la hipererotización precoz, una sexualidad muy temprana, haciendo inclusive videos sexuales por IA. Debemos entender que lo que pasa del otro lado de las pantallas es tremendo y estar atentos.
A los adolescentes les da más miedo fracasar y decepcionar a los padres que chatear con un desconocido, pero esto puede ser una bomba de tiempo, tenemos que saber desactivarla a tiempo y la única forma es el diálogo amoroso.


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