El Congreso que reunió a los principales referentes de la gestión privada para repensar el futuro educativo argentino
Durante los días 23 y 24 de febrero, el Palacio Libertad fue sede del Congreso “Más libertad, mejor educación para todos”, un espacio de diálogo convocado en el marco de la Dirección Nacional de Gestión Privada de la Secretaría de Educación del Ministerio de Capital Humano.
El encuentro reunió a representantes legales, directivos, asociaciones de colegios privados y funcionarios nacionales con un objetivo claro: actualizar el marco normativo y proyectar el futuro de la educación de gestión privada en la Argentina, en un escenario atravesado por transformaciones tecnológicas, tensiones regulatorias y un fuerte cambio demográfico.



Mirar hacia atrás para proyectar el futuro
La conferencia inaugural estuvo a cargo de Carlos Torrendell, quien propuso un recorrido histórico como punto de partida para pensar lo que viene.
“Estamos muy agradecidos y contentos porque en la lógica de este gobierno y de la sociedad argentina la educación es de interés de todo nivel: desde la familia, la iglesia, el empresariado y todas las organizaciones de la sociedad civil”.
Torrendell planteó cuatro momentos clave para comprender el presente: los orígenes del sistema en el siglo XIX, su desarrollo en el siglo XX y los desafíos actuales. En ese marco, señaló la necesidad de revisar la narrativa histórica:
“No tenemos una historia de la educación que nos cuente cómo se crearon las instituciones sino que tenemos que deconstruirla para que esa historia no sea sesgada. Hemos creído que la historia es la historia de los discursos”.
El Secretario también advirtió sobre el impacto del escenario demográfico:
“Ahora enfrentamos el desafío demográfico y deberemos ser creativos y audaces en ese desafío que implica un desarrollo por delante”.
Y fue contundente respecto al debate de fondo:
“Si no hay libertad en el aula, no se puede aprender”.
Superar la dicotomía ideológica entre libertad y equidad educativa fue uno de los ejes centrales de su exposición.



Autonomía como revolución educativa
En la segunda jornada, Mariano Narodowski, Director del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, planteó que el encuentro representa un punto de inflexión:
“Es un evento histórico y agradezco la invitación. Hace más de 30 años que pregono la libertad de enseñanza, donde las escuelas no sean terminales de la burocracia administrativa”.
Narodowski propuso enfrentar la crisis educativa “sin miedo ni vergüenza”, con decisiones alineadas al propósito institucional. Recordó que Argentina fue líder regional en inclusión, pero advirtió:
“La inclusión debe ir de la mano de la calidad educativa. Chile y Uruguay comenzaron a superarnos en todas las pruebas estandarizadas y en la distribución de los niveles de desempeño”.
Desde su perspectiva, el futuro dependerá menos de la normativa y más de la capacidad técnica de las escuelas, sus directivos y la corresponsabilidad de las familias.
Citando a Erich Fromm y Paulo Freire, sostuvo que la libertad no es un punto de partida sino un aprendizaje:
“La autonomía no es un punto de partida sino un punto de llegada. Y eso es, para mí, una revolución copernicana”.
Rediseñar la escuela ante el nuevo escenario demográfico
El bloque sobre actualización normativa estuvo encabezado por Marta Cordo, quien vinculó directamente libertad con responsabilidad institucional:
“En un marco de libertad tenemos que prepararnos responsablemente para ejercer esa libertad”.
Cordo planteó la necesidad de un ecosistema escolar con mínimo control burocrático posible, donde el rol del representante legal sea sustancial para garantizar autonomía con identidad institucional.
En ese mismo espacio, Juan Ignacio Masoli destacó que:
“La arquitectura de su diseño será dinámica y personalizada, con un diseño organizacional realista, funcional y más práctico para responder a las demandas de su comunidad”.
El dato demográfico fue contundente: entre 2023 y 2033 la natalidad podría decrecer un 40% en el país. Frente a ese escenario, el Congreso propuso una reestructuración del sistema y el rediseño de la escuela privada con mayor autonomía en la gestión y libertad educativa.
Además, se retomaron los cuatro ejes formativos que deberían guiar el aprendizaje:
- Aprender a ser
- Aprender a hacer
- Aprender a convivir
- Aprender a aprender
Consensos para una nueva etapa
El Congreso cerró con una mesa de diálogo orientada a construir consensos para el futuro de la gestión privada. El mensaje transversal fue claro: la libertad educativa no se plantea como oposición al Estado, sino como una redefinición del equilibrio entre supervisión, autonomía y calidad.
En un contexto de transformación profunda —tecnológica, cultural y demográfica— la educación de gestión privada busca reafirmar su aporte histórico al sistema público argentino, pero también asumir el desafío de innovar con responsabilidad.
Porque, como se repitió en distintos momentos del encuentro, más libertad solo tiene sentido si garantiza mejor educación para todos.


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