En muchas aulas hoy se repite la misma escena: alumnos presentes físicamente, pero con la atención dividida entre la clase y una pantalla.
El uso del celular se ha convertido en uno de los principales desafíos para sostener el foco, el vínculo y la calidad de la experiencia educativa. Según PISA 2022, países como Uruguay, Argentina y Chile se encuentran entre los más afectados por la distracción asociada al celular en el aula.
Frente a este escenario, cada vez más instituciones buscan cómo intervenir sin recurrir a medidas punitivas ni generar fricción con alumnos o docentes.
Una solución institucional, no solo una herramienta
MotivEd propone un enfoque integral para gestionar el uso del celular dentro del colegio.
El sistema combina fundas magnéticas que bloquean el uso del dispositivo durante la jornada con una plataforma educativa que trabaja hábitos digitales con alumnos, docentes y familias.
Cada estudiante guarda su celular en una funda individual que permanece bajo su responsabilidad durante todo el día. El dispositivo no puede utilizarse hasta ser desbloqueado en puntos definidos por la institución, lo que permite ordenar su uso sin necesidad de retirarlo.
Este modelo reduce la fricción operativa, elimina la necesidad de custodia por parte del colegio y se adapta a la dinámica de cada institución.

Del control a la presencia
El cambio no es solo operativo, es cultural.
En el Instituto Preuniversitario de Montevideo (PREU), el sistema anterior implicaba el uso de cajas que eran trasladadas por los alumnos, generando complejidad y pérdida de tiempo de clase. Con el nuevo modelo, cada estudiante gestiona su dispositivo, simplificando la dinámica diaria.
A la semana de implementación, el colegio ya observaba mejoras en la concentración y en la interacción entre los alumnos. En los recreos, donde antes predominaba el uso del celular, comenzaron a aparecer más conversaciones, más intercambio y mayor presencia.
Directivos y docentes coinciden en el impacto: no se trata solo de reducir distracciones, sino de generar condiciones para que los estudiantes estén realmente presentes para aprender, convivir e interactuar.
Ordenar el uso, no eliminarlo
El celular no desaparece, se reorganiza.
Cuando el docente lo requiere, puede utilizarse como herramienta pedagógica y luego vuelve a guardarse. Esta flexibilidad permite integrar la tecnología sin que compita constantemente por la atención.
Hoy MotivEd ya está presente en colegios en Uruguay, con más de 700 alumnos, y avanzando en pilotos en Argentina, con proyección de expansión en Latinoamérica.
En definitiva, el desafío no es el celular en sí, sino el lugar que ocupa dentro de la experiencia educativa. Recuperar el aula como un espacio de foco, de vínculo y de presencia es una decisión pedagógica.
Para más información:
Nicolas Viñales – Cofundador MotivEd
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