La doctora María Velasco Ghisleri trabaja con niños y adolescentes que atraviesan distintos tipos de sufrimiento psíquico. Desde su experiencia profesional, sostiene que el verdadero reto está en la prevención de los trastornos mentales, y que la salud mental debe ser entendida como un equilibrio integral, no solo como la ausencia de enfermedad.
Más que ausencia de enfermedad
“La salud mental no es simplemente no tener una enfermedad mental, sino vivir en equilibrio”, afirma Velasco Ghisleri.
Para la especialista, el bienestar psicológico se construye cada día en la forma en que enfrentamos la vida, aprendemos a convivir, aceptamos la diferencia y cultivamos la empatía.
“¿Es lo mismo no tener un infarto que tener una buena salud cardíaca? No —explica—. Por eso debemos ir más allá del concepto de salud mental”.
Factores como la ansiedad, la búsqueda de sentido, la insatisfacción o la soledad forman parte de esa ecuación cotidiana que necesitamos aprender a equilibrar.
El deterioro en la infancia y la adolescencia
En la actualidad, la salud mental de niños y adolescentes atraviesa un momento crítico. La doctora advierte que las redes sociales y la sobreexposición digital han generado nuevas formas de comparación, exigencia y frustración.
“Los adolescentes creen que deben ser de una determinada manera para pertenecer. Sufren muchísimo, y en algunos casos, pierden incluso las ganas de vivir”, señala.
Durante la adolescencia, el cerebro vive una “segunda oportunidad” de desarrollo: una etapa de máxima plasticidad en la que pueden aprenderse valores humanos como la empatía, la colaboración y la tolerancia a la frustración.
“Muchas veces —agrega— los adolescentes solo esperan que alguien los escuche, que los ayude a encontrar sentido o respuestas a sus angustias”.
Padres, adultos y la necesidad de detenerse
La especialista invita a las familias a reflexionar sobre lo que los hijos realmente necesitan, más allá de la vorágine diaria y las exigencias externas.
“Hay que parar un poco y pensar qué necesitan de verdad los menores, y qué necesitamos nosotros como adultos”, propone.
“La crianza requiere tiempo, presencia y autoconocimiento”.
La perfección como trampa
Velasco Ghisleri alerta sobre el modelo de “adulto perfecto” que imponen las redes sociales.
“La perfección suele ser enemiga de lo bueno”, advierte. “Queremos cumplir todos los roles a la perfección —profesional, pareja, madre o padre— y eso nos desconecta”.
Renunciar a lo que no nos hace bien y aprender a priorizar se convierte, según ella, en un acto de salud mental. “Vivir en concordancia con nuestras prioridades da paz en tiempos de mucha angustia”.
El valor de los vínculos
En un contexto donde aumentan los trastornos mentales y los intentos de suicidio en adolescentes, la doctora resalta la importancia del apego y los vínculos humanos.
“Así como el corazón necesita bombear sangre, la mente necesita del apego. Aprendemos desde el vínculo, y eso nos convierte en personas”, explica.
Para ella, la salud mental se construye en relación con los otros, en la familia, en la escuela y en cada espacio donde se promueven vínculos significativos.
“Tenemos que cuidar nuestra salud mental de manera activa, porque nadie lo hará por nosotros. Cada uno, desde su lugar, es protagonista de su historia”.
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