Revista Colegio

Las mejores propuestas educativas

“Disfrutar los logros y repensar una escuela más humana”



COMPARTÍ EN REDES SOCIALES

Quisiera comenzar esta nota editorial recorriendo el carrusel emocional que vivimos todos gracias al mundial de FIFA Qatar 2022. ¿Qué tiene que ver esto con la educación? No sean ansiosos estimados lectores y queridas lectoras. Trataré de explicarlo en los próximos párrafos. El Mundial de Qatar es uno de los ejemplos de blanqueo de capitales y corrupción más evidentes del mundo. Los petrodólares qataríes consiguieron una fecha en el calendario del Mundial de la FIFA de manera insólita. Luego de probadas muestras de corrupción en la elección de la sede y hasta en el escándalo que estalló en el Parlamento Europeo, los episodios oscuros ocuparon espacio en casi todos los medios internacionales, (aunque tampoco denunciaron con énfasis las violaciones a los derechos humanos) que sí se ocuparon del gran show con los “jeques” como impulsores y las selecciones participantes como protagonistas. Se llegó a la final soñada por el jeque propietario del parisino PSG (Nasser Al-Khelaïfi), cuyas principales figuras son Mbappe y nuestro Messi. ¿Casualidad o causalidad? En este caso “apuesto” a creer en los protagonistas del juego, no les sacaré mérito pero creo que vale la pena poner la situación en contexto.
Yendo al juego, la Selección ha cumplido un desempeño notable que quisiera desmenuzar: Scaloni encabezó un cuerpo técnico de perfil bajo y llegada a los jugadores, junto a Aimar, Samuel y Ayala (ex grandes jugadores que tuvieron como “maestros” a Pekerman y a Bielsa), pero que no lograron coronar con el título como jugadores al Seleccionado mayor. Esa era su asignatura pendiente. Ellos encabezaron un proceso de selección de talentos enfrentando las críticas más duras pero con un objetivo claro: rodear a Messi de un grupo donde se sintiera parte fundamental de un engranaje colectivo. La fórmula comenzó a funcionar en la Copa América 2019 logrando un tercer puesto y luego, los éxitos se encadenaron: Copa América 2021 frente a Brasil en el Maracaná, “Finalissima” ante Italia en Wembley y Copa del Mundo en Qatar frente al vigente campeón la France de Mbappe.
¿Qué tiene que ver todo esto con la educación…? Entiendo que no hay resultados exitosos sin un proceso, no hay renovación, no hay innovación, no se alcanzan logros sin objetivos comunes, sin trabajo en equipo desde un liderazgo con humildad y ganas de superación. Este grupo (hablo de jugadores y cuerpo técnico) nos conectaron con nuestro SER, con nuestro juego de pequeños, con nuestro fuego interior. Perdieron en la primera fecha e hicieron el papelón del mundial. Se levantaron, corrieron, jugaron, se multiplicaron, se superaron, vencieron críticas, tomaron recaudos, se fortalecieron, y “jugando bien” contagiaron a millones de personas (argentinos y extranjeros), un fenómeno nunca antes visto: el equipo de la gente. Cuando pensaba en finalistas del mundial, honestamente, luego de esa primera fecha, pensaba en Francia, Inglaterra, Portugal y en Brasil, y en un segundo escalón con selecciones que podrían llegar a tener un buen desempeño: España, Argentina, Países Bajos y Croacia. Pero luego de Arabia no creía que podíamos llegar a la final. Apareció Messi en todo su esplendor, rompiendo todas las estadísticas, contagiando a sus compañeros frente a México y la hazaña comenzó a hacerse realidad luego de brillar contra Polonia, Australia, el infartante partido con Holanda, la exhibición con Croacia y el electrizante partido con Francia que dejó paso a la eternidad. de su postal con la copa del mundo.
Me detengo brevemente en Messi porque ya se ha dicho todo de él. La madurez le llegó en un momento clave de su carrera deportiva. La actitud es también la diferencia entre aquel Messi que no cantaba el himno, no saludaba a los periodistas, que perdía las finales, que no mostraba en redes la intimidad de su familia y este Messi ganador. ¿Es la misma persona? Obvio, cada uno somos únicos e irrepetibles. Pero se dio cuenta, quizás, que debía cambiar la actitud, que necesitaba de sus compañeros, de su gente, que necesitaba cambiar… y se superó para llegar a una mejor versión: Messi campeón del mundo, aclamado por todos (hasta los que se burlaban de él). Creo que ahora se entiende un poco más porqué hicimos una tapa doble en la presente edición de la revista, nuestro anuario 103: no podía faltar este suceso en lo mejor del año, porque nos dejó muchas enseñanzas para compartir con los equipos docentes y los alumnos, entre ellas: un equipo que supo unirnos a todos, que no dejó a nadie afuera (los jugadores marginados de la lista y hasta Agüero con su problema cardíaco fueron parte), que supo cobijar los sueños de todos y demostrar que cuando hay un objetivo grande con trabajo, claridad y unidad se puede lograr.
Por último, los invito a disfrutar esta edición 103 que tiene un contenido de colección. Podrán disfrutar la nota de Gustavo de Elorza “metaversos y educación”, leer a Héctor Ruiz Martín y “los secretos de la memoria” y compartir el pensamiento de Carl Honoré, líder global del movimiento “Slow”. Recorreremos los mejores eventos y las notas más destacadas del año haciendo un resumen de la palabra de los “protagonistas”: Paola de Delbosco, Lucrecia Prat Gay, Pepe Menéndez, Jordy Alemany, Alejandra Mustakis, Sean Summers, Juan María Segura, Ricardo Castro, María Belén González Milbrandt, Silvina Fernándes, Anna Forés… quienes nos hablan de una escuela que se está resignificando, más flexible, empática, menos controladora, más creativa y curiosa, “la escuela del hacer”, donde el docente sea un artista y no un obrero preparado para la estandarización de procesos sino un artesano, una guía que se apoya en evidencia científica, en l tecnologia y entiende cómo aprende el cerebro de aquellas personas únicas e irrepetibles que podemos inspirar, donde enseñar sea “saber escuchar con amorosidad y aprender a aprender a ser más humanos”. Felices fiestas y que tengamos un 2023 rodeados de amor.

Marcelo Rivera – Director


COMPARTÍ EN REDES SOCIALES